miércoles, 13 de enero de 2010

Organización formal e informal

No es raro encontrarnos en la práctica con que pese a la aparentemente satisfactoria organización formal de una entidad no se logren los resultados con la calidad y en la cantidad previstas. Una serie de factores semiocultos, difíciles de precisar, inciden negativamente en el desenvolvimiento de la organización. Generalmente estos puntos negros obedecen a conductas que están en contraposición con los lineamientos de la organización.
Si analizamos la planificación, los distintos programas y proyectos, el organigrama con su estructura funcional, vemos que aparentemente todo es correcto y no encontramos una explicación o una pruebe tangible de esos desajustes que están perturbando la marcha del sistema. Lo que ocurre es que entre la teoría y la practica, entre los cálculos y la realidad hay espacios por los cuales la planificación no permite aprehender la totalidad de la realidad. Esos vacíos no son fáciles de detectar; pertenecen a un nivel que esta semioculto o, a veces, totalmente oculto.
En toda organización formal compuesta por individuos con virtudes y defectos hay personas con distintas capacidades, con personalidades diferentes, con puntos de vista diversos, encontrados. Esto es natural por ser inherente ala condición humana. Ante determinadas circunstancias esas personalidades se manifiestan y traducen su reacción en forma variada y contrapuesta. Se va formando dentro de la organización un submundo u organización paralela – es lo que llamaremos organización informal – productos de choques de personalidad, de amistades intimas, de afinidades que van constituyendo parcialidades que condicionan muchas acciones establecidas por los canales formales. Esto debe ser entendido, comprendido y reconocido dentro de los presupuestos de la organización formal.
Cuando este fenómeno es reconocido la organización informal puede, inclusive, servir de auxilio y de agente correcta de la organización. En cambio cuando la brecha entre ambas organizaciones se agranda la informal puede llegar a paralizar al sistema.
Para que no haya brecha entre ambas organizaciones deberemos adoptar una variable funcional que otorgue confianza y libertad real a los integrantes. Que exista consulta permanente y constructiva, que las responsabilidades sean compartidas, que haya recompensas participativas, que existan interacciones y comunicación positivas, que haya veracidad y honestidad en las comunicaciones y en los objetivos, que exista comprensión y cooperación, tanto en las jerarquías como en los niveles inferiores, que las decisiones y las ordenes se extiendan por toda la organización en forma participativa y consultiva y que la responsabilidad del control sea extendida hacia todos los niveles. Cuando esto se logra, en contraposición al sistema basado en el principio autoridad – orden – obediencia, la organización informal marchara paralelamente con la forma y se convertirá en un apoyo de esta.

martes, 12 de enero de 2010

III


YO sobre Yo;
paralelo inocuo.
Sobre mí: TODOS
y todos mis otros.
Me ignoro, tiemblo pálido
ante mis sombras y sus trayectos.

Apago el fuego de mi luz.
Yo, inerte protagonista
de un film mudo que me reclama.


Las calles me caminan de regreso, suenan campanas frescas, aromas que conozco. La puerta de casa, los ladrillos. Siempre pendiente aquel rincón que lloraba mis miedos. De pronto el verde sumergiéndome en el patio donde habitan mis primeros intentos de ser lenguaje. La ventana regalándome una brisa azul, durmiendo en una tarde con olor a violín. Y mi llegada: Yo, por debajo de todo lo dicho y todo lo visto.
Libro: Escolios Geográficos
Autor: Ricardo Z.

Sexualidad en las diferentes épocas de la vida. Sexualidad Niñez y Adolescencia

La niñez y la adolescencia son, quizás, las etapas más difíciles que tenemos que afrontar; el despertar sexual, la rebeldía sin causa aparente y la incertidumbre del mañana, acompañan a estas complicadas etapas.

La sexualidad se manifiesta en cada uno de nosotros, desde el nacimiento; este postulado parte de la premisa que alguna vez fuimos animales, y por lo tanto, la sexualidad nos es inerte.

Es absurdo pensar en una niñez aislada de sexualidad; el niño, recién nacido, experimenta su sexualidad en diferentes momentos, prueba de ello es la reacción que genera su pequeño pene al ser tocado por la madre: muestra una leve erección.

Nuestra ascendencia animal nos indica que es ridículo no pensar que nacemos con sexualidad, por otro lado, nuestras creencias, temores y conservadurismos nos escandalizan al momento de asociar sexualidad con niñez.

El niño empieza a darse cuenta que es agradable para él que lo toquen, que la madre acaricie su piel. Esta estimulación sirve para tres cosas; primero, para erotizar su suave piel; segundo, para saber donde terminamos, está comprobado que las personas que tienen sobrepeso es porque, probablemente, no ha tenido una madre que las haya apretado mucho, porque el niño cuando nace no sabe dónde termina, hasta dónde llega su cuerpo; tercero, para asociar que son tocados por amor y con afecto.

Otro punto de relativo escándalo es el de la madre y su sexualidad frente al hijo, puesto que la madre también tiene de animal, siente placer cuando el hijo le mama.

Entonces tenemos a un niño con sexualidad, ¿Y qué sucede cuando este niño crece? Sucede que termina por enamorarse de la única mujer que conoce, de la única hembra que vive en casa y que le ha dado el placer de mamar, la madre. Y cuando hay ausencia de la madre en el hogar, el niño no se enamora pero vive odiándola, porque nadie odia más que un abandonado.

El niño ve al padre como la pareja de la madre y lo tolera, pero los problemas se intensifican cuando, por ejemplo, no hay padre, el niño cree en verdad que la madre es su pareja, que le pertenece, y cuando llega el padrastro en la adolescencia se desata una crisis terrible al interior del niño y la familia.

Si en la infancia se experimenta frustraciones o angustias, lo más probable es que, cuando ése niño sea adulto, elija una pareja para perpetuar esas angustias, porque el inconsciente sufrió y quiere seguir sufriendo: el que ha sido frustrado en la infancia quiere seguir frustrado, entonces buscará una persona que lo frustre, que no haga el amor con él ,que lo haga llorar constantemente, es decir, para seguir viviendo en la niñez con el pretexto que ahora no lo perturban sus padres sino la pareja.

O peor aún, hay personas que se han quedado fijadas al padre o la madre y están esperando que los ame y que los quieran, pero cuando estos no están se han quedado como estatuas, completamente reprimidas y solas, y entonces se preguntan, ¿sexo, para qué?

Lo que ocurre, es que en la infancia cuando no nos ha tocado el padre o la madre con afecto, en nuestra piel ocurren dos cosas -con mayor intensidad en los adolescentes-, o se desesperan de ser tocados por cualquier persona o de lo contrario no quieren que nadie los toque.

Siendo, entonces, la infancia muy importante, depende mucho cómo haya sido ésta y su relación frente a los padres, para saber si uno llega a la adolescencia por un camino correcto o equivocado.

La persona que ha madurado sexualmente, no buscará pareja tan sólo para satisfacer y descargar sus impulsos o estará en la búsqueda de abrazos sólo porque en su infancia no la abrazaron. Siendo, la madurez, la clave de un futuro sano y armónico.

Hay que disfrutar la sexualidad para conocerse, para conocer a la otra persona y para intercambiar afectos, las relaciones sexuales no son únicamente para tener hijos, la sexualidad es para disfrutar, de mi cuerpo, del cuerpo de la pareja, del alma de ambos.

La comunicación organizacional.

Todo el conjunto de la administración – planificación, organización, ejecución – control, debe estar inscripto dentro del proceso de la comunicación organizacional.
Si observamos con detenimiento veremos que el organigrama de una institución es, en definitiva y a su modo, una barra de comunicación por donde fluyen mensajes en determinadas direcciones, dentro de una red de relaciones interdependientes.
En un modelo o barra de comunicación intervienen los siguientes elementos:


Fuente - mensaje – codificador- emisor- -canal – decodificador- receptor - retroalimentación


Hay una fuente de origen del mensaje, un codificador que estructura la forma, sentido, contenido y símbolos del mensaje que va a ser emitido, un emisor que conduce el acto de la comunicación y que emite el mensaje, un canal por donde se trasmite el mensaje (oral, escrito, electrónico, etc.) y un receptor decodificador que reinterpreta y asume el contenido del mensaje. Esta comunicación produce una modificación o transformación de valor en el receptor que, a su vez, retroalimenta todo el sistema de comunicación.
Veamos un ejemplo donde trazamos un paralelo entre una organización y un modelo de comunicación:
Citamos el caso de un municipio, pero si se tratara de una entidad particular no variaría el proceso; reemplazaríamos el cuerpo legislativo por un directorio o consejo de administración, la figura del intendente por la del gerente general y así sucesivamente.

Goldhaber define a la Comunicación Organizacional como al “ flujo de mensajes que circulan dentro de una red de relaciones interdependientes” (Gerald M. Goldhaber)

Todas las partes de una organización constituyen una red por donde circulan los mensajes referidos al trabajo, operatividad, objetivos, etc., en forma vertical descendente o ascendente y horizontal, dependiendo la dirección de los mensajes de la modalidad operativa de la organización. Si la variable funcional adoptada se sustenta en el principio de las jerarquías y cadenas de mando, es decir en un sistema autoritario, los mensajes circularan en un sentido vertical descendente, de acuerdo al modelo orden-obediencia. Si por el contrario, la variante seguida obedece a la denominada escuela de los sistemas sociales (que considera al hombre como parte importante de la organización y a esta como un sistema complejo y abierto), los mensajes circularan en todos los sentidos, descendente, ascendente y horizontal; la participación será mayor, la retroalimentación será efectiva, imperara el buen clima y los resultados serán mucho mejores. Esta última forma obedece a las características de una organización creativa y democrática, donde todos participan consustanciados en sus objetivos.
De manera que toda organización debe ser vista como una compleja red de relaciones interdependientes, no solo hacia adentro sino hacia afuera. Cada subparte (departamento, oficina, individuo) es interdependiente con el resto de las subpartes de la organización y a su vez también con otras organizaciones y con el medio ambiente en general. Por eso se dice que una organización en un sistema complejo y abierto que influye y es influido por el medio ambiente. De esta manera cualquier factor que afecte a una parte, afecta directa o indirectamente al resto de la organización y al medio externo con sus otras organizaciones interdependientes.
Si desde el área de cultura se desarrolla una determinada política de educación para la salud, como ejemplo, esto va a producir modificaciones en el área específica de salud, en la infraestructura de salud, en el área de los recursos de la organización, en la población, en el sector de la educación, etc. Por lo tanto se produce un encadenamiento de causas y efectos que inciden en un amplio espectro.
Se denomina habilidad sistémica a la capacidad de visualizar y administrar una organización como un grupo de componentes que trabajan conjuntamente en relación de interdependencia y funcionan como un todo para alcanzar objetivos determinados.
Arribamos así a que el punto de partida para el éxito del proceso administrativo depende fundamentalmente del éxito organizacional desde el punto de vista de la comunicación.
El agente cultural responsable de la organización deberá arbitrar todos los medios a su alcance, eliminar la mayor posibilidad de ruidos en la comunicación, adoptar e infundir conductas comunicacionales que faciliten la mejor canalización funcional del trabajo hacia la consecución de los objetivos. El producto final o servicio cultural dependerá en gran parte del modelo y de la calidad de la organización comunicacional.

lunes, 11 de enero de 2010

II


Quebré todas barreras,
cristales,
espejos;
sangrantes secretos,
ventosas raíces arrancadas de mi lecho.
Era yo vuelto en imágenes;
reflejos vacíos,
respirar de espinas,
palpares de tibieza.
Una a una fueron cayendo
en instantes devorados por lo incierto.

Instalado en un rincón de la memoria: yo niño; preguntándole al silencio por su voz. Yo adolescente; carente, catástrofe de mí y de dudas (niño aún herido). Yo transición; de mí y mis certezas (claros errores).
Instalado en un rincón: Yo adulto; hablando con la voz de mi silencio, revisando los errores, transitando mis dudas (Niño aún con la suma de los años y las marcas de la piel)
del libro ESCOLIOS GEOGRAFICOS
Autor: Ricardo Z.

Sexualidades y Derechos


La definición de la sexualidad y los derechos sexuales La definición misma de la sexualidad plantea un desafío, y no sólo porque el término sugiere varias posibilidades. Para efectos de este artículo, propongo la siguiente definición
de trabajo: la sexualidad es la amplia gama de sentimientos y experiencias eróticas que una persona experimenta en la relación consigo misma o en interacción con otros, en la que esta interacción puede tener lugar entre personas de sexos biológicos similares o diferentes. La actividad sexual es emprendida por placer (solitario y mutuo), para procrear o para ejercer un control social de género; el último incluye la prostitución, la heterosexualidad como norma y otras formas de comportamiento sexual coaccionado.
Esta definición de sexualidad alimenta la definición de derechos sexuales con la que trabajaremos.
Como definición de trabajo de los derechos sexuales, habra que adaptar los términos incluidos entre corchetes en el proyecto de la Plataforma para la Acción de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer (1995)7: los derechos sexuales incluyen el derecho de la persona a tener control y a decidir libremente sobre los asuntos relacionados con su sexualidad, sin sufrir coacción, discriminación ni violencia. Incluyen el derecho a la información, para poder tomar decisiones responsables sobre la sexualidad; el derecho a la dignidad, la privacidad y a la integridad física, mental y moral al realizar una elección sexual; y el derecho al más alto nivel de salud sexual. Estos términos se basan en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, que afirman la dignidad humana (artículo 1 de la Declaración) y garantizan la seguridad de la persona (artículo 3 de la Declaración y artículo 9 del Pacto); en los convenios de alcance regional, como la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículo 5), que asegura el derecho a la integridad física, mental y moral; en los derechos a la privacidad (artículo 17 del Pacto), la libertad de pensamiento (artículo 18 del Pacto) y a la información (artículo 19 del Pacto); y en el Documento de El Cairo sobre el derecho a la salud sexual (ver sección anterior). La definición de trabajo está enmarcada por el reconocimiento de que la realización de los derechos económicos para la mujer está íntimamente vinculada con la realización de sus derechos sexuales.

La comunicación

En términos generales la comunicación es un proceso que se da en la interacción social de las personas, a través de mensajes auditivos, visuales, sensoriales, signos o señales de diversa índole.
Este proceso se inscribe dentro de lo que se denomina barra de comunicación: fuente-emisor-mensaje-canal-receptor, o cualquiera de los otros modelos conocidos de barra de comunicación. En este proceso siempre hay una interacción, una intención de modificar conductas y una retroalimentación producida por el mensaje hacia cada uno de los actores del proceso de la comunicación, al menos cuando esta es democrática.
No es posible concebir a la cultura disociada de la comunicación, de la misma manera que no es posible concebir al hombre separado del concepto de cultura.
Académicamente se define a la cultura como al conjunto de conocimientos y actividades espirituales de un hombre, país o una época. Nosotros la definimos conforme a nuestras necesidades como agentes culturales, diciendo que es la forma de respuesta que el hombre da a las circunstancias de la vida. En todas las definiciones esta presente el hombre, sus percepciones, acciones e interacciones. Es decir, no podemos desvincular al hombre de la cultura desde el momento en que modifica al medio ambiente y a su propia naturaleza (se cultiva) y se relaciona con otros hombres.
De la misma manera, cuando suponemos la existencia de dos individuos, o inclusive de un hombre y un animal, ya esta en marcha el proceso de comunicación. Se dan las condiciones para que haya un emisor, un receptor, un mensaje, una interacción y una retroalimentación, con la consecuente modificación de conductas.
Para nuestros intereses la comunicación deberá ser eficaz en dos direcciones: hacia en interior de la comunicación y hacia el exterior; es decir , hacia las demás organizaciones, personas y medio ambiente en general hacia donde va dirigida nuestra gestión y con los cuales interactuamos interdependientemente.
Quizás sean estos los dos mayores problemas de la gestión; la comunicación efectiva hacia adentro y hacia afuera.
Generalmente se levantan verdaderos muros que dificultan el proceso de la comunicación. Conductas agresivas, comportamientos individualistas, falta de solidaridad, falta de precisión en los mensajes, diferencias en la percepción , codificaciones incorrectas, utilización de canales inadecuados, mal manejo de los medios y desconocimiento de los receptores, producen serios ruidos en la comunicación, que hacen que las mejores intenciones y acciones se volatilicen y no se alcancen los objetivos deseados.
El sentimiento, el pensamiento y la palabra son tres elementos básicos en el proceso de la comunicación efectiva. El hombre sustenta su calidad humana en principios emergentes de sus aptitudes naturales y de su formación familiar, religiosa, ética, social, política, intelectual, etc.
El sentimiento, que es una condición inherente a la calidad espiritual de cada ser humano, influirá en la forma, calidad y dirección de sus pensamientos. Las palabras, exteriorización del proceso pensante, son una consecuencia directa del pensamiento y como tal tendrán el mismo rango, intención y categoría de este.
Allí radica la imprescindibilidad del componente ético en la interrelación de los integrantes del cuerpo social.
El Creador doto al hombre de la mas preciosa de las facultades distintivas del resto de las especies; la razón, y de las dos herramientas mas poderosas, la palabra y las manos. La razón le otorga libre albedrío, la palabra, expresión y las manos creatividad, posibilidad de modificar la naturaleza. Estos tres elementos constituyen los medios por los cuales el hombre se comunica, crea, reformula, modifica y evoluciona. Son tres atributos netamente comunicacionales. Sin ellos no habría comunicación ni cultura.
Los animales no generan cultura, se interrelacionan pero no se comunican, no modifican conductas, no reformulan principios ni accionan sobre la naturaleza mas allá de sus actividades instintivas.
Lamentablemente, en la generalidad de los casos, el hombre aun no ha aprendido a hacer uso correcto de estos tres atributos comunicacionales.
Desde ese pequeño mundo en que cada individuo se desenvuelve, su familia, su trabajo, su relación social, corresponde reformular y ajustar los ingredientes de la condición humana que lo lleven a su propio mejoramiento personal y colectivo, que es el fin último de la cultura.
Fundamentados, entonces, desde nuestra condición ética intima, deberemos extremar esfuerzos para elaborar correctamente los mensajes, utilizando los canales adecuados y adoptando conductas creativas que permitan que los contenidos circulen hacia y desde el receptor en forma armónica y constructiva, con una retroalimentación armónica y constructiva, con una retroalimentación fluida. No habrá desarrollo cultural sin desarrollo del proceso de la comunicación.