sábado, 20 de febrero de 2010

LA ISLA


En una isla imaginaria de Pali se produce el choque entre dos modos de entender la vida y las relaciones humanas. Cuando el periodista Will Farnaby desembarca en la isla entra en contacto con unas costumbres, unos ritos, una religión y una actitud ante la vida. De este contraste se deriva fácilmente una reflexión sobre los valores que encarna Farnaby, los propios del mundo occidental, y que los cuestione.


Aldous Huxley, (1894-1963), procedente de una familia de tradición intelectual, se formó en Eton y Oxford. Después de unas primeras novelas predominantemente satíricas, el éxito y la atención de la crítica más rigurosa le llegó con Contrapunto (1928), ambiciosa e inteligente novela que constituye uno de los retratos más agudos y completos del esnobismo intelectual de entreguerras. Su siguiente novela, Un mundo feliz (1932), es quizá su obra más famosa y sin duda la más inquietante. Pasó un tiempo escribiendo guiones cinematográficos en Hollywood, hasta que volvió a situarse en primera línea con las novelas El genio y la diosa (1945), El tiempo debe detenerse (1948), Mono y esencia (1949) y La isla (1962) y los polémicos ensayos Eminencia gris (1941), La filosofía perenne (1946), Las puertas de la percepción (1954) y Nueva visita a un mundo feliz (1958).

Soberbia


¿Les conté que volvió la malco… de sus vacaciones? ¿No?; Mi compañera, la que tiene menos onda que un renglón, la que pide en silenciosos gritos un pene que la saque de la rutina, … la insoportable levedad de su ser.
Qué desgracia lidiar con esta gente!, pero ya me harte, y así como soy un señor ingles, lo diplomático a esta altura me dura muy poco y menos con gente así.
Mientras me sirvo un café la veo venir, es una ameba rodando por el suelo. No tiene animo, no tiene vida, no tiene color, solo tiene mala onda, mala energía, pésima actitud y sobre todo COBARDIA para enfrentarse al otro.
En estos momentos, como te darás cuenta, la detesto.
Llego de un mes y medio de vacaciones, como se fue; AGOTADA, CANSINA, UNA MIERDA CON DISTINTO OLOR. ¿Cómo alguien que se va un mes y medio de vacaciones puede volver cansado? . Me dice desde su escritorio: -R. ¿quedo café? –No- le respondo mientras vacío el termo de café en la bacha de la cocina. Qué se compre uno la miserable de mierda!
Realmente me tiene cansado, como tiene cansado a todos.

Me pregunta: - R. no entiendo este mail que me llego ¿vos pensas que la inclusión social es una herramienta eficaz para los grupos vulnerables?

Es como mucho escuchar eso y como yo, de soberbio no tengo nada le contesto, dando vuelta mi cara hacia ella, fijándole los ojos a los de ella y sonriéndole: (pensa que mi respuesta solo obedece a que no la soporto, a que C. no me llamo nunca más (con razón) y a que todavía no me aumentaron el sueldo):

- Lo que yo no entiendo es ¿por qué insisten en mandarte esos e-mails a vos? y no me los mandan a mi que podría contestaros con altura profesional. Vos sos una persona totalmente diletante, que opina de todo sin conocimiento real de nada, que pide opiniones para justificar, con la voz de otros, tus pobres discursitos de primaria. Yo no te voy a decir que pienso de la inclusión social como herramienta eficaz para los grupos vulnerables porque si te lo digo te tendría que explicar que es inclusión y que son grupos vulnerables y tu maestrito no soy ni por ventura. Lee, estudia, infórmate y forma tu opinión al respecto, capaz que algún día llegas a tener mis conocimientos, mi lucidez mental y a hablar con autoridad de algo. Mientras tanto limítate a no contestar esos e-mails que te hacen doler la cabeza, porque simplemente tenes que pensarlos y seguía haciendo gacetillas que es lo que más o menos sabes hacer relativamente bien. Ah !, quedo un poco de café, te traigo? Asi no tenes que mover tu gordo ojete de la silla.

Perpleja solo atino a decirme: - ¿Qué es diletante?

Uffff me cansa, me cansa. Después soy yo el jodido.

viernes, 19 de febrero de 2010

EL AGUILA DEL IMPERIO


Quinto Licinio Cato ha conseguido la preciada libertad a cambio del compromiso de servir en la legión; sin embargo, ninguno de sus compañeros parece muy seguro de que haya hecho un buen negocio. La implacable instruccion a la que le someten y las interminables marchas no parecen lo más apetecible a un joven culto y refinado como Cato, pero, tras dos semanas en el campamento y después de ser víctima de las más crueles novatadas, parece listo para enfrentarse a los bárbaros germanos e iniciar una prometedora carrera como optio.
Será durante la invasión de Britania, tierra de brujas habitada por salvajes, y de la mano del rudo centurión Lucio Cornelio Macro, donde se iniciará la carrera militar de este personaje. La segunda legión augusta, por entoncess al mando de Vespasiano, será testigo de sus primeras hazañas. El inicio de una serie que está arrasando en todo el mundo.



Simon Scarrow ha sido profesor de historia durante varios años, y de la confluencia de su pasión por la historia y su admiración por autores como C.S. Forester, Patrick O'Brian y Bernard Cornwell surgió el proyecto de una serie narrativa situada en tiempos del Imperio romano, que se ha convertido rápidamente en una de las más importantes y exitosas series históricas de las últimas décadas.

jueves, 18 de febrero de 2010

LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DE ESME LENNOX


La joven escritora Maggie O’Farrell es una de las voces más sobresalientes y reconocidas de la narrativa escocesa en la actualidad. Su brillante imaginación, su talento para construir personajes memorables y transmitir emociones con claridad e intensidad dramática logran mantener sin aliento al lector hasta la última página. En La extraña desaparición de Esme Lennox —su más reciente novela— la autora narra una historia hermosa e inquietante, que evoca con lucidez el peso de las convenciones sociales y la tortuosa complejidad de los lazos familiares.
Ante el inminente cierre del viejo hospital psiquiátrico de Cauldstone, en Edimburgo, las autoridades comunican a Iris que debe hacerse cargo de su tía abuela Esme Lennox, quien será puesta en libertad tras sesenta y un años de internamiento. El desconcierto inicial de la joven, que desconocía la existencia de la anciana, se verá pronto superado por una genuina curiosidad. ¿Qué circunstancia llevó a la reclusión de Esme cuando sólo tenía dieciséis años? ¿Por qué se ocultó su historia ante el resto de la familia durante décadas? Entre los recuerdos de Esme y los escasos momentos de lucidez de su abuela Kitty, Iris reconstruye la vida de las dos hermanas: la infancia en la India y la primera juventud en Escocia, la relación de afecto y rivalidad entre ambas, el rechazo de la joven Esme a las rígidas reglas de la alta burguesía escocesa y, repentinamente, la terrible exclusión. Así, bajo el cúmulo de revelaciones late un misterio cuyo suspense va creciendo a lo largo del relato hasta alcanzar un desenlace tan original como impactante.



Maggie O'Farrel nació en Irlanda del Norte en 1972 y creció en Gales y Escocia. Tras el éxito de su galardonada primera novela, After You’d Gone, abandonó su carrera de periodista para consagrarse a la escritura. A su primer libro seguirían: My Lover’s Lover y The Distance Between Us, nominada al Somerset Maugham Award. La extraña desaparición de Esme Lennox es su cuarta novela y ha sido elegida Mejor Libro del Año por el Washington Post.

La perspectiva de mi pestaña


A esta altura como te imaginaras, C. simplemente desapareció. Seria muy bajo insistir con alguien como yo: que no respondió más ninguno de sus mensajes ni llamados por el simple hecho de darme cuenta que él podía ser la persona a la que iba a amar locamente: Cobarde yo?, miedoso yo?.
Ante esta verdad develada, me pregunte ¿Quién soy yo?, atajate Catalina !, si yo respondo con mis palabras a esta pregunta, a ustedes, estas palabras, no les dirían absolutamente nada. A esta altura ustedes, mis amigos, mi familia y los otros (esos que no son nada aún) tienen una percepción de mí, que lejos estoy de desmentirla, confirmarla o discutirla, después de todo poco me importa lo que piensen de mi. Pero si me gustaría que comprendan, en su fuero interno, por qué tienen esa imagen de mí. Pienso en todos los que fui para los demás, uno es también la conformación de la mirada ajena, del otro. Y esta mirada a veces (casi siempre) obedece también a una condición sexual. Detallo: para mi madre, por ejemplo, fui y soy el mejor compañero, el hijo perfecto, en cambio para mi padre: un extraño, un error, una confusión (tendrá que ver con la identidad? la mía o la de él?), la familia es un caso aparte.
Son interesantes los profesionales, he visitado a muchos en mi vida, así, mi primer psicólogo me decía que todo era culpa de mi madre (acá me veía (YO) como un pobrecito, que por supuesto nunca culpe a mi madre!!), que retrograda el tipo. Mi psiquiatra en cambio, no me veía como una persona, sino como un trastorno, sobre todo de ansiedad (pobre no?), cada médico que me preguntaba mi condición sexual (será una condición indispensable con fines estadísticos?) también me despersonalizaba YO ya NO ERA YO (R.) sino una enfermedad de transmisión sexual.
Ni hablar del cura que casi me lleva a punta de pistola (connotación sexual) a encerrarme a un monasterio, diciéndome que estaba rozando la perversión.
En fin estas son solo algunas de las miradas ajenas que me fueron formando. Nunca les hice caso igual. Si me dejaba llevar por todos terminaría en un manicomio. Enloquecería por las voces ajenas; para mis amigas lesbianas yo era un exceso de histrionismo, en cambio para las heterosexuales un desperdicio y para los heterosexuales una mariquita, pero también para este grupo un elemento necesario para decorar su reuniones y pura creatividad!!! Dentro del gheto que soy? Para los gay pasivos: un padre, para los activos: un culo (directas las locas!)
En fin, ¿si esto me perjudico en algo?, no, ya te conté que la mirada ajena me preocupa poco y nada, no me provoco trastornos bipolares, de personalidad ni nada por el estilo. En definitiva siempre voy a ser quien ustedes creen que soy y lo que soy, en realidad, solo queda para mí.

miércoles, 17 de febrero de 2010

ATLAS DE UNA AÑORANZA IMPOSIBLE


Hermosa y melancólica, sutil y elocuente, la primera novela de Anuradha Roy narra las vicisitudes de una familia bengalí en la primera mitad del siglo XX por medio de una cautivadora historia que ilustra la inmensa diversidad social y cultural de la India, de sus paisajes y sus gentes, desde la fragante exuberancia de sus jardines hasta el hacinamiento y la miseria de las grandes ciudades.
En 1907, el joven matrimonio formado por Amulya y Kananbala se instala con sus dos hijos en una amplia casa con jardín en la ciudad de Songarh, antigua cuna de sabiduría ancestral y lindante con la jungla. Allí, Amulya funda una pequeña fábrica de medicinas y perfumes confeccionados con plantas silvestres, y se entrega a las comodidades de una vida plácida y rutinaria, sólo perturbada por las tensiones que la insularidad del enclave genera en la familia. Años más tarde, cuando la inocente complicidad de su nieta Bakul con el joven Mukunda —un huérfano sin religión ni casta reconocibles acogido en la casa desde niño— amenace con convertirse en algo más serio, éste será enviado a una escuela de Calcuta, expulsado del único hogar que ha conocido. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, los distintos hilos de la historia convergen de nuevo en Songarh. Mukunda, convertido a su vez en empresario, regresa para reencontrarse con el mundo perdido y compartir el incierto destino de la familia.


Anuradha Roy se educó en el Presidency College de Calcuta y en New Hall, Cambridge. Durante un tiempo ejerció como periodista y en la actualidad es editora de Permanent Black, un sello independiente de publicaciones académicas en Nueva Delhi. Roy ha obtenido el premio Outlook Picador de ensayo y ha sido finalista del premio internacional del British Council al mejor editor joven del año 2006.

martes, 16 de febrero de 2010

Avaricia


Decido salir del departamento. Quiero caminar. Pensé en ir a lo de algún amig@, pero ir significaría escuchar sermones inútiles de cómo dejo pasar todo en mi vida. Ir, también, significaría que me hagan enojar con sus reproches y sin medias tintas los/as mande a la concha de la lora.
Camino; Buenos Aires es linda para caminar, sobre todo porque te da esa sensación de que no sabes si volves vivo a tu casa. Colmada de delincuentes que te matan por dos pesos. Me consuela saber que tenemos una presidente tan consciente de este problema, a tal punto… que no hace ni hará nada por resolverlo.
Camino como loco y, casi sin querer (je je je), me encuentro con mi local de ropa preferido. ¿Por qué no? -me digo, y entro a saludar a los vendedores. Me muestran la nueva colección de pantalones y camisas: Todo bello, simple, volátil (casi como yo). Compro compulsivamente 8 camisas, 2 jeans, 2 pantalones rústicos y 5 remeras. Salgo con una sonrisa de oreja a oreja y sin un centavo en los bolsillos. Luego de caminar las 132 cuadras que me separaban del departamento llego agotado, tiro la bolsas en la cama, agarro plata y bajo a un local que descubrí que vende esas pelotudeces que me encantan del rubro: AROMATERAPIA. Llego al local: 35 velas de jazmín, 35 de magnolia, 35 de rosas y 5 de limón (masculino mal lo mío no?). 4 frasquitos de esencias varias. 10 jabones (esos que te pulen el cuerpo y te dejan olor a frutas tropicales, dos hornitos y 200 sahumerios. Otra sonrisa y $ 300 menos en mis reservas.
Vuelvo al departamento. Si, por supuesto, estoy solo pero atento: me baño, me voy a poner la ropa que me compre pero me doy cuenta que elegí talles adolescentes, no me entra nada y no soy de probarme en los negocios.
Nada me detiene.
Me pongo lo primero que encuentro y me voy a un lugar que me encanta a cenar; como y tomo hasta reventar. Cuando pido la cuenta todo lo comido y bebido me hace mal, tengo ganas de vomitar.
Con 50 centavos en el bolsillo, regreso al departamento, soy una bola de grasa rodando por la avenida.
La vela que deje encendida de limón, larga un olor a berenjena podrida que me hace dar nauseas. La apago y me acuesto.
Parece que vivo un eterno exilio de los otros, debo retirarme a tiempo, antes de seguir reconociendo que estoy solo.