sábado, 20 de junio de 2009

Ojitos



I

Pensamientos no dichos vienen a buscarme;
el viento es viento disuelto en aire,
la finitud de lo imposible se desgrana polvo.
Encierro la voz en una definición: YO;
ser desnudo - ser aparente - ser otro.

Ser cuerpo impuesto y mente dormida.

Busco el agua que es agua porque moja;
pero no es motivo para ser.
O ser para este fuego, fuego porque quema
motivo no es. Es el no motivo;
la tierra y su pertenencia: la quietud.
Inmóviles están mis palabras,
palabras que inmóviles están calladas;
perfiles monosilábicos, absurdas repeticiones.

Es mi voz, en voces.

Voz mía: volcán de letras escarlatas;
seres mágicos - seres dormidos - seres muertos
vienen a buscarme en las palabras que callo.


Un primer sentido: la voz. Llamarse a ser voz y en la voz un habitante, expeliendo el sonido que al eco vuelve buscando dueños.
Volver a la voz que llama; no saber quien es pero reconocernos existencia por ser nombrados. Acudimos al espejo para que nos devuelva a nosotros: reflejos nuestros asistidos por la voz ausente.



Obra: The Golden BoyAutor: Diego Maldonado

Poema: I Cap: Sobre la Voz. Libro: Escolios Geográficos.Autor: Ricardo Z.

M.

Mi lindo te envío una foto que me sacaran en un restaurant no fue una foto de modelo pero espero que te guste....me haga un favor me envíe una tuya para que puedas disfrutar un poco de tu belleza...tal vez me vaya en septiembre a buenos si yo junte una plata buena hasta esta fecha me voy....y quiero mucho te comprar algo lindo de acá me diga, o de una pista de algo que estejas precisando : roupa, calzado el que sea y el talle y color.....estoy ansioso para verte de nuevo....voy acelerar este viaje porque quiero mucho verte...estoy arrependido de tener viajado tan rápido....bueno siempre se puede arreglar lo errores.....espero que si????esto sona como una pregunta para vos????espero tu respuesta..... tengo trabajado esta semana vino algunos pacientes...pero estoy muy aburrido en lo mas ,no tengo mucho que hacer; la ciudad es muy chica, no hay nada voy de la tenda de diarios para el gym de ahí para casa o para el supermercado...me quedo todo el tiempo em casa viendo el cable que instale con canales de musica de ahí....fin de semana que viene me voy a capital arreglar mis papeles y voy aprovechar para ir a un recital de una cantante negra llamada macy gray...la conoces??? ella canta un tema llamado try que me encanta...como me gustaria que estuviesse aqui para irmos...un beso me gustaria mucho llamarte por telefono vamos arreglar un horario, me envie el numero ,que te llamaria me encantaria escuchar tu voz de nuevo....como vai el laburo....me preocupo con vos quiero y hincho para que te vaya bien en tu laburo....en la proxima ter envio una foto mejor cierto...M.

Encuentro

Pintura: Añicos. Artista: Diego Maldonado


Tan cerca como una imagen espejada;
mirando, sumergiéndome en mí.
Mi ser siendo;
respirando entre palpares y espinas,
mutando en la gracias del estar;
sin el quizás permanecer,
sin el tal vez sobrevivir.
Criatura que acaece, agota
en la falta del hallazgo,
En este saber no estar:
quiero elevarme, volar
cerrar los ojos, volar;
tan lejos que no pueda encontrarme.

La posibilidad y mis límites, las disciplinas que me ocupan abarcan todos los lugares: la voz - la soledad - la tristeza - el amor -los otros, estos yo, todas las muertes, idénticas libertades. Soy en mi desierto, arenas movedizas, silencioso estar.
Texto: Poema IV (Libro: Escolios Geográficos, Cap. Sobre el Ser)
Autor: Ricardo Z.

Lanzamiento EDHASA


domingo, 14 de junio de 2009

Marcelor Birmajer


Durante mucho tiempo, por los años 80, Marcelo Birmajer no fue él sino Berni Danguto, un gracioso irreverente que firmaba relatos y ensayos en la revista Fierro, Página/12 y otros diarios y revistas. Fue a partir de la publicación de su primera novela, Un crimen secundario, en 1992, que Birmajer, el escritor, le ganó definitivamente terreno a su otro yo periodístico. Pero aquel humor y el ingenio de Berni para desarrollar y resolver historias, están bien presentes tanto en su obra dirigida a chicos y adolescentes como en la destinada a un público adulto. Birmajer es un tipo inquieto: a su producción literaria formal (llamémosle: libros) le suma, por aquí y allá, historietas, guiones de cine y teatro y permanentes colaboraciones en diarios y revistas; a nada le escapa. Y tan inquietos como él son —por decisión propia o por la fuerza—sus personajes. En sus relatos —cuentos o novelas— siempre está pasando algo.
Prolífico como pocos de su generación —y de cualquier otra—, en veinte años, a los 41 de edad, tiene publicados las novelas Un crimen secundario (1992), Derrotado por un muerto (1993), El alma al diablo (1995), Un veneno saludable (1995), El abogado del marciano (1997), La segunda cabeza (1999), La máquina que nunca se apagaba (1999), Jugar a matar (1999), No tan distinto (2000), Tres mosqueteros (2001), Garfios (2001), Una vida más (2003), El siglo XX (2004) e Historia de una mujer (2007), los libros de cuentos Fábulas salvajes (1996), El fuego más alto (1997), Ser humano y otras desgracias (1998), Mitos y recuerdos (1999), Historias de hombres casados (1999), Piedras volando sobre el agua (2000), No es la mariposa negra (2000), Nuevas historias de hombres casados (2001), Garfios (2001), Hechizos de amor (2001), Los caballeros de la rama (2003), Últimas historias de hombres casados (2004), Eso no (2005), El compañero desconocido (2005), El Once (2006) y Las mejores historias de hombres casados (compilación, 2006) y los ensayos Historieta, la imaginación al cuadrado (1988) y Me gustaba más cuando era hijo. Confesiones de un padre (2003).
Parece mucho, ¿no? Sin embargo, es lo menos que podría pedírsele a una vocación tan fuerte, según el propio Birmajer que alguna vez explicó: “Considerando que soy escritor y que trabajo de esto todos los días, no creo que sea demasiado”. Hay otra frase propia que lo define: “Los coreanos de Corea entienden mejor mis cuentos que los coreanos de Once cuando pido algo en un supermercado. Y creo que es porque me comunico mejor con mis cuentos que de cualquier otro modo”.

J.G

R, me dejas sin palabras, es impecable. no puedo definir tu poesía, es decir, si se parece a tal o cual estilo, si tiene un poco de influencia de tal o cual poeta, si es la mejor o la peor... pero sí puedo decir que es perfecta, porque puedo verte en ella. En cualquier momento voy a andar por allá, aunque cualquier momento haya sido ya entonces o me quede aún otra oportunidad para volver de lo que no he hecho. Mi querido hermano, las cosas queridas allá lejos nos esperan, como todas las cosas queridas claro, deseadas, amadas. Lo peor no está por venir nunca, desde antes de nosotros ya ha venido... la solución es hacerle creer que no nos enteramos. No sé, mi querido R, por qué estas palabras, sólo me salen. Hace mucho que no escribo y creo que eso es bueno porque siento que dentro de mí algo está sucediendo. No creo que me lleven a Bs. As los tanos, a trabajar, pero me encantaría irme un tiempito. Por lo que me han dicho, en dos o tres ocasiones, sé que nos van a llevar a capacitarnos para manejar ciertas cositas dentro del sistema contable. No me importa lo que pase en el lugar que estoy trabajando, ni de la seguridad que da tener un poco de dinero en el bolsillo, ni la seguridad de vivir en un pueblo donde cruzar la calle se hace con los ojos cerrados... pero siempre y cuando haya un lugar en el que ubicarme, me daré oportunidad de hacer lo que siento aunque tenga que dejar ciertas comodidades como las que tengo en este momento. Aquí nadie me espera, quizás mañana diga lo contrario, pero hoy sólo tengo la necesidad de alejarme un poco para encontrarme allá a los lejos, anónimo, y rescatarme de una vez por todas.
Mi querido hermano, siempre un poco hermético sigue mi lenguaje, hasta el punto tal de inventarse por él mismo, porque hay veces que ni yo lo entiendo. un abrazo y hasta siempre.
J.G

Alejandra Pizarnik



Nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, mas tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica siquiátrica donde estaba internada, Pizarnik murió de una sobredosis intencional de seconal.