sábado, 6 de junio de 2009

Invitación M.S

Estimado R. Z.: ante la avalancha de señoras que han amenazado con asistir a la presentación de mi libro, no me pases el aviso prometido en tu red de amigos, si te pido que el jueves me promociones por vía de e-mails porque el viernes 18 a las 20 horas estaré recitando mis poemas y canciones en el Café Literario de la Sade, Uruguay 1371 (segundo piso) que auspicia la Fundación Argentina para la Poesía. Mucho me gustaría y que vinieras con dos o tres amigos y ocuparas una mesa. De todos modos, nos vemos el miércoles en el Museo.
Un abrazo
M. S

Sushi con talento


Verborrágico como pocos, Jose Maria se presenta como un actor y director de 27 años, escorpiano y dragón de fuego en el horóscopo chino. Da la impresión que en cada palabra que dice se le ocurre una idea para su próxima obra, la creación parece ser en él un patrón a seguir.
Transparente y cálido en su decir Fernando Sayago tiene 31 años, es actor y músico y sabe demostrar las dos disciplinas artísticas en la obra SHANGAY. Independientemente de esto es técnico en sonido y diseña obras sonoras para teatro.

Fue el creador y director de sucesos como Mujeres de carne podrida donde quería hablar de la moda porque estaba como “muy subyugado y molesto con el tema de las modelos, las lolitas”. En Desangradas de Glamour quería probar hacer teatro fuera del circuito independiente en el cual venia tenia trabajando y ver que pasaba con sus códigos con personas que no eran las actrices o actores con los que venia trabajando. Pareja Abierta y Catch lo reencontraron con lo más under del under y con un espectáculo muy border y marginal como la lucha en el barro.
Con su nueva obra SHANGAY busco una apuesta personal que tiene que ver con haber escrito una obra para después actuarla , cosa que nunca hizo, nunca actuó en un texto propio y mucho menos por él dirigido.


¿Qué tiene que ver SHANGAY con vos ?

J.M: Tiene que ver con un momento en el que me quiero comprometer con poner cosas mías como a flor de piel. Vos me preguntabas si quiero llegar a un lugar: no, no hay un lugar donde quiera llegar o que diga el objetivo con el teatro , con mi obra, es tal cosa, no. Anteriormente actuaba en espectáculos de otras personas y apareció este universo de SHANGAY y empecé a escribir la historia de estos dos personajes. Luego le di mas forma, me di cuenta que era como indivisible y que lo quería actuar.

¿La trasgresión juega un papel determinante en tus obras?


No. Eso es una lectura que tiene el afuera con lo que yo hago, es raro verme como transgresor por hacer tal o cual cosa. Yo cuando intento hacer un espectáculo no digo “ voy a poner dos hombres que se besan o están de novios o quiero hacer una obra donde las mujeres luchan en el barro, no lo hago para transgredir.
Quizás mi mundo ya esta transgredido de por si y eso no me resulta trasgresor. Pero definitivamente mi motor no es la transgresión.

¿Qué buscas en tus obras?


En general busco divertirme, es muy básico lo que digo, pero mis espectáculos los hago para pasarla bien y soy un director muy presente: por lo tanto me tienen que dar ganas de verlos. No solo crearlos y desaparecer, lo que hago tiene que ver con poner en juego un montón de cosas muy propias; mis miedos, mis insatisfacciones, mis reflexiones, etc.

Y mucho cuerpo...


Si. Es algo que trajo Fernando; cuando yo tenia concebida la obra inicialmente tenia la idea de como dos personas charlando en un lugar y después aparecía la madre. Un día el viene y dice “como podemos hacer para que no sea solo dos tipos hablando, a mi lo que me da miedo es que queden solo dos hombres ahí, hablando”, entonces se me empezaron a ocurrir un montón de cosas, entre ellas la presencia de coreógrafos como Luis Biazzoto.

¿ Por qué tenias ese miedo, por algo asociado a la sexualidad ?


FS: No, cuando leí la obra me encanto: era una comedia genial; muy bien escrita, con muy buenos diálogos. Pero me parece que el teatro, al menos para mi, es movimiento, y me pareció que esta obra era como muy estática; solo dos personas hablando y hablando empezaron a surgir escenas de esta pareja en su cotidianidad, en otros momentos de sus vidas como flashes que van pasando.

¿Qué identificación personal sentís en tu rol como actor dentro de la obra?


FS: Tiene que ver bastante conmigo él personaje porque uno siempre trabaja con uno mismo. Uno es siempre uno y cuando actúa también debe trabajar con lo de uno; no es otra persona. Uno puede tener características; yo siento que Alejo (mi personaje) tiene muchas cosas mías, pero a su vez es alguien completamente ajeno a mi.

¿En tu caso José María ?


Coincido con lo que dice Fernando, no hay algo mío que se transforma y soy otro cuando empieza a actuar, sigo siendo yo y digamos que en esta obra tuve la posibilidad de cranear, volver en palabras un montón de cosas que el personaje dice que salieron de mi adentro.
Veo al escribirla, dirigirla y actuarla como una complejidad un poco mayor y el espectáculo entonces tiene como unos ribetes muy personales puestos en juego; la visión mía sobre lo gay, sobre el fracaso del amor, sobre una pareja que también me colocan en una cercanía distancia con el personaje . Pero en ese mundo gay que para mi trasciende lo gay, en el espectáculo en algún momento lo tuve muy presente y lo pude como plasmar en esta especie de comedia satírica- irónica que juegan estos personajes en ese circulo de relaciones.


¿Consideras que Shangay puede ser interpretado por una pareja heterosexual, digo: tendrían los mismos conflictos?


Algunas cosas del espectáculo si, otras no . Hay algo que el espectáculo habla , que trasciende netamente lo gay porque de hecho el mayor caudal de publico no es gay, van gay , pero los que no lo son se emocionan igual, se divierten igual y les toca una fibra muy personal que tiene que ver con algo universal: la durabilidad del amor, como hacer para sostenerlo, como hacer para no agarrarse de los pelos, los celos y todo lo que se pone en juego que para mi, no tiene que ver con una sexualidad determinada. Los gay por ahí esta muy marcado por la mostración, que es una característica de mis espectáculos o la exposición que es un tema muy nucleado con lo gay: la figura, la apariencia, el como se esta bien, como que hay un tema de la apariencia muy fuerte con el que yo me identifico plenamente.
Quizás lo que cambiaria serian los modismos pero no mas que eso, mi visión es bastante particular yo hace tiempo me asumí como gay quizás acá puede decir algo Fer...

FS: lo que pienso es que no se si seria igual la obra, creo que no, es cierto esto que dice José que hay como una cosa universal, de lugares comunes en donde cualquier pareja sea heterosexual u homosexual o animal se siente identificado ; la lucha de egos, un montón de cosas que atentan contra el amor de una pareja . me parece que en eso muchas parejas que se nos han acercado , se han emocionado, tanto gay como no gay.
Creo que estéticamente influye el hecho de que sea una pareja hetero por los códigos y modismos muy del mundo gay que están presentes en la obra y tienen como un universo que seria completamente distinto, seria otra obra.

Como el rol de la madre, muy pequeño pero muy determinante…


JM: Si, esa madre teniendo un rollo con otra de las protagonista , es como raro todo lo que pasa en la obra.


"Yo trato de comprometerme con lo que quiero hacer y en cada momento y en la evolución de mi vida me voy comprometiendo con distintas cosas" (J.M. Muscari)

Otra cosa que note en la obra es el juego que hacen con los silencios, ¿son un lugar dentro de la obra?, ¿una necesidad de lo no dicho como muy presente?

FS: yo te puedo contestar desde mi rol como músico, el silencio es fundamental, en la música y en la vida también. Estar en silencio para mi, por ejemplo, con mi pareja es fundamental, si yo no puedo establecer silencios con esta persona no podría estar con ella. Es determinante. Como también lo es hablar, el silencio es lo que permite reflexionar y que pasen otras cosas también y lo no dicho tiene tanto valor como lo dicho.

JM: Coincido con él. En la obra el silencio, al principio, con ese rol de las chicas que acompañan a la mesera me parece que cuenta un montón. Ellas son personajes básicamente silenciosos y tienen un mundo muy armado y en ellas veo mas soledad que en todo lo que nosotros relatamos. Me parece que ya en ese paradigma encierran una respuesta de lo que pienso y piensan.

¿ Qué mensaje hay en Shangay, ahora desde lo dicho?


JM. A mi me pasa algo, asumido como gay nunca me sentí diferente, entonces me relacione con el tema como par ; nunca le dije a Fer , no siendo gay compone un personaje gay, lo llame a él y me daba lo mismo , digamos, nunca tuve la idea de volverlo o mas femenino o mas masculino o que el amor entre ellos era de determinada manera. Siempre di por supuesto y casi fueron conversaciones que no tuvimos sobre el amor entre dos hombres, lo que puede significar para Fernando como heterosexual y para mi con un hombre.
Esto hizo que trascienda lo gay y aparezca esto que vos decís el no discriminar positivamente y no decir “ay ! los gay son lo mejor o los gay son una mierda. Me parecería que decir los heterosexuales son cual o tal cosa no me gusta, es generalizar. Me parece que hay personas de mierda que son gay y personas de mierda que son heterosexuales, pero que no tiene que ver con la sexualidad. Creo que lo que mas seduce de SHANGAY es la autenticidad de la obra.

¿Cuál es tu momento preferido de la obra ?


JM: La escena del sexo sadomasoquista, siento que en ese momento hay algo que se siente en la devolución de la gente sobre todo, que trasciende que sean dos hombres . Hay algo ahí donde dos personas, se pelean, se quieren, se besan de golpe tienen sexo; hay algo que se arma ahí.
El momento del piano también es como otro costado totalmente distinto, Fernando cantando, tan bello para este otro, yo, que se desnuda para él. Son dos momentos divinos de la obra.

FS: Coincido con José Maria, son dos polos de la obra , el más rudo y el más blando.

¿Son críticos de ustedes?


FS: si intento serlo cada vez menos pero si. Soy bastante autocrítico tal vez demasiado.

¿Qué cosas te criticas?


F.S.:Todo. Todo, desde las cosas que tiene que ver con lo externo mío o cosas internas.


JM: Yo soy bastante critico pero estoy aprendiendo con el tiempo también, a tratar de no serlo tanto, sobre todo con los demás. Conmigo me queda bastante pero no soy autodestructivo.

¿Qué opina Jose Maria de Fernando Sayago actor?


Ya habíamos trabajado juntos y en principio convoque a personas que mas allá del trabajo que fuéramos a hacer me gustase algo de ellos o como actuaban, tenia que haber algo de mucho respeto para que el trabajo fuera de igual a igual ya que siendo director se iba a volver muy engorroso.
Sentí que Fernando era un actor que siempre me gusto, me subyugo, que podía actuar en la obra en conjunto conmigo y me encanta lo que hace en la obra esta buenísimo, es un actor constante e independiente. Viste que nosotros los actores somos como muy psicóticos; necesitamos que el afuera nos diga que somos maravillosos, divinos, bárbaros, Fer es lo contrario.

¿Y Fernando Sayago de José M. Muscari , director?


A mi José me parece genial, es uno de los directores que mas proyección tiene por su juventud, su capacidad de laburo, por su inteligencia, su talento y además tiene una versatilidad increíble; puede dirigir una tragedia, una comedia, puede armar una obra como pareja abierta, hacer un infantil.

Como proyectos a futuro piensan seguir con SHANGAY en el Maipo Club, mencionando siempre el eterno agradecimiento a Lino Patalano por convocarlos para realizar la obra allí y en breve José Maria Muscari estrenara Electra Shock en la Ciudad Cultural Konex que protagoniza Carolina Fal, independientemente de varios proyectos para el 2005 entre los que se encuentra un infantil y una versión de Caperucita; Caperucita Negra para adultos
Por su parte Fernando sigue apostando a SHANGAY y creando la música para un infantil que se estrenara a mediados del 2005.
Shangay y su creador junto a su protagonista revisten poesía en cada cosa dicha y en cada silencio que se escapa de sus miradas. Son destacadas las actuaciones de las actrices Liliana Weimer, Ideth Enright, Mariana Plenazio y Paula Schiavon que durante toda la obra despliegan su encantadora femineidad y frescura.

jueves, 4 de junio de 2009

LA CUNA DE MI


Cuando yo era chico no tenía noción de muchas cosas, mucho menos certezas. Pero había algo que hacía el mundo inmutable y esto era quien era cada quien y cual era su función (o la supuesta por mí). Así, mamá era mamá y estaba siempre disponible. Papá era alguien distante que aparecía ante los quilombos, previo filtro materno. Los abuelos, diferenciándose más, estaban mas o menos cerca, sin una función específica, eran mas hijos que padres.

En la adolescencia aparece cierta conciencia de las diferencias, principalmente de MI diferencia y todo empieza a borronearse. Ya no era claro lo que mis padres esperaban de mí así como no era claro que se esperaba de nadie. Hoy diría que no sabían qué hacer con ellos mismos. Las conversaciones se despersonalizaron ya que es mas fácil hablar con un niño de quien no se espera una vuelta, que con un adolescente que nos refleja. Mi padre toma distancia y delega en su esposa las funciones que se le suponen. Sostiene el hogar, qué mas podría exigírsele.
Su esposa, encantada se hace cargo de la prole; desgraciadamente se encuentra con dos conflictos: el primero: no sabe quien es ella, se caso, se embarazó y ahora es madre de algo más que un juguete. Llena de preconceptos respondió al estereotipo. Y el segundo: supone que dar la teta y alimentar el cuerpo es más fácil que educar.
No tiene a quien recurrir. Pánico (es un decir). Su madre, mi abuela, ya está en plena nube de Uveda. Por suerte, de lo contrario se hubiera enterado que estaba peor preparada que mi madre para educar hijos.
Encima, y sólo para molestar , el machito, el heredero del apellido, la esperanza de la especie, es puto.Por supuesto que de ESO, no se habla.
Y papá algo presiente; la nena, perdón el nene, no juega al fútbol ni anda cojiendo mujeres por ahí. Él no pregunta nada y la vida del vástago se le vuelve oscura, extraña, ajena. No sabe de qué hablarle y, por lo tanto, no le habla. Pero ese silencio es más ensordecedor que la más banal de las palabras.El drama puede desplegarse.

El nene crece, la adolescencia le empieza a quedar chica. Si se entendió lo suficiente seguramente ya se encontró con su cuerpo en un cuerpo que es igual al propio. Si caminó bastante quizás hasta conozca lo efímero de enamorarse. Dolorosamente descubre que su lugar en el retrato familiar tambalea.¿Dónde ponerse? ¿De qué se habla con la familia? ¿Cuál es su lugar?

Nos forjamos en el seno de la familia, la célula ¿cancerosa? de la sociedad. Aunque nos metan pupilos en la infancia serán los códigos familiares aquellos que nos dejarán marcas indelebles que repetiremos en cuanto vínculo y relación hagamos por ahí.
Siempre habrá un afuera y un adentro de la familia; podremos odiarla pero jamás olvidarla. Hasta la muerte será, la familia, nuestro último referente. Como el sabor de la Magdalena de Proust, que lo llevó a Combray, cualquier banalidad nos remitirá a las fuentes, nuestra infancia, nuestra familia.
Somos aquello que aprendimos a ser. Podremos maquillarnos, travestirnos, transgenerizarnos, pero nunca nos quitaremos cierto olor que nos identifica como aquello que en última instancia somos, que nos hace ser.

¿Todos tienen un lugar en la familia? Lo dudo ¿Todos tenemos un rol que cumplir? Puede ser. Me parece más acertado decir que todos tenemos una función útil al conjunto.La pregunta del millón es saber ¿cuál es la qué le corresponde al puto de la familia.?

Volviendo a mi propia familia, fuente inagotable de ejemplos, recuerdo una tía que siempre me felicitaba por no haberme casado así mis padres siempre me llamarían cuando me necesitaran ¿Podríamos suponer que, en la afiebrada mente de esa mujer, yo era como el personaje de “Como agua para chocolate”, que debía quedarse soltera para cuidar a su madre?. Entonces, mi hermana ¿Perdió utilidad familiar cuándo se casó? ¿La tuvo alguna vez, o su único objetivo era ser la hermana del puto?
Si vamos al caso tal vez mi tía era lesbiana y conocía el ambiente. ¿Quién no conoce una loca que sale corriendo cuando la mamá suena los dedos, dejando todo de lado, incluida su pareja?; por lo menos encontraron alguna utilidad, ser los eternos amantes de sus madres.

En una ocasión mi madre me explicó concienzudamente sus frustraciones sexuales porque YO la iba a entender: ¿Suponía que yo tenía una vida sexual de mierda? ¿O me instruía en el fácil arte de la frustración sexual? ¿Estaremos destinados a ser un patético personaje dostoievskiano, silenciosos escuchas de la desgracia ajena?

Para desgracia de mis amantes padres el puto siguió creciendo. Se autodenominaba gay y empezó a hacer señalamientos incómodos; tenía un grupo de amigos del que no daba cuenta a pesar del asedio materno por saber donde andaba el nene, que a estas alturas se había ido a vivir solo a un departamento de la familia, del que mamá conservó un juego de llaves, “Por si te pasa algo”. Así caían las visitas familiares imprevistas, directamente en el departamento , sin previo aviso. Siempre tuve la convicción de que esperaban descubrir algún secreto, aquello que se les escapaba, de lo que no se hablaba. ¿Será nuestra sagrada misión ser los depositarios de las fantasías perversas que nadie menciona pero que las hay, las hay? Tal vez nuestra vida, variada en espacios y acciones, divierta la monotonía héterosexual.
Cuando le presenté a mi madre un novio, que descargaba cajones de vino en una bodega, su único comentario fue: “Qué vida que hacen ustedes.”.

Y llegó un día impensado en el plácido remanso familiar. Me invitaron a comer y dije que iba con mi pareja...”Ah, bueno...sí...vení con quien quieras, esta es tu casa...”. Nunca me quedó claro si el “quien quieras” significaba aquel que ames o… trae a cualquiera que nos da lo mismo.
Mi papá incómodo ante no sabía bien quien, mi mamá haciendo gala del remanido Yodemishijosloaceptotodoparaesosoysumadre, mi cuñado, en otra, le hablaba de fútbol, a mi hermana no la recuerdo, pero seguramente andaba por ahí.
Cuando llevé a comer a mi tercer pareja ya estaban más allá del bien y del mal, aprendieron a ser políticamente correctos. Creo que el único problema a resolver es, siempre, el de las fotos familiares. Esas donde aparecen todos: abuelos, tíos y tías, primos con sus respectivas parejas. Y no todos están al tanto, pues no todos son importantes para uno. En esos momentos “fotográficos”, nadie entiende por qué tiene que aparecer ese tipo que no conocen , si la foto es sólo para la familia.

Hoy, mi padre murió sin que pudiéramos hablar de esto, ni de nada, en realidad. El día de su entierro cuando trajeron las cenizas después de la cremación, una caja mas chica que una de zapatos, mi mamá se dio vuelta con la caja en las manos y me dijo: “Les dimos un ataúd y nos devuelven una polvera”. Esa frase la podría haber esperado de cualquiera de mis amigos, jamás de ella. En ese mismo instante me di cuenta que tal vez nunca sepa cual es la función del hijo gay pero que yo jamás podré ser otro que el que soy, porque en esa frase se me reveló la enorme trama de complicidades que nos unen, me di cuenta quien era realmente mi madre, lo importante que mi familia era para mí y que yo también dejaría todo si ella tronara los dedos para llamarme. Algunos dicen que así pagamos la culpa de la homosexualidad.

Yo les pago ser yo.

D.

Ivonne Bordelois


Es poeta, crítica y ensayista. Se recibió en la UBA, en Filosofía y Letras. Vivió 30 años en el exterior trabajando como lingüista. Recién en 1995 editó El alegre Apocalipsis, cuando ya su carrera académica había alcanzado un más que satisfactorio desempeño. Por muchos años Ivonne Bordelois dividió su pasión entre la poesía y la lingüística (se doctoró en el Massachusetts Institute of Technology -MIT- con Noam Chomsky). También publicó numerosas críticas bibliográficas y es autora de una biografía de Ricardo Güiraldes, editada por Eudeba en 1967. Luego de aportar su testimonio para la biografía sobre Alejandra Pizarnik que Cristina Piña publicó hace unos años, Ivonne Bordelois descubrió que tenía mucho más para decir sobre aquella amiga entrañable. Publicó entonces Correspondencia Pizarnik en 1998. En la actualidad es colaboradora permanente en el diario La Nación.

¿Cómo se presentaría usted en esta entrevista?

Como una escritora - y también como una lectora del universo.

¿Cuál es el rol del poeta y la función de la poesía en nuestro tiempo?

Yo creo que los poetas no tienen roles ni la poesía funciones, pero acaso haya una misión, y acaso ésta sea el regresar a la palabra su liturgia propia, su dignidad sagrada, su capacidad simultánea de juego y de misterio.

Cito a Alain Bosquet: “el poema inventa al poeta”. ¿Considera que la poesía incluye algún tipo de interés biográfico?

Si, creo que la poesía tiene una virtud estructurante mucho más amplia de lo que suele reconocerse. A veces superamos ciertas crisis o pasajes oscuros o muertos de nuestra vida simplemente porque la memoria –a veces inconsciente- de algunos grandes poemas nos sostiene. El testimonio de gente que ha vivido en la cárcel o en campos de concentración es muy relevante al respecto.

¿Se puede prescindir de la vida del autor?

Hay una corriente contemporánea que, dados los estragos del biografismo anterior, pretendió desterrar toda consideración a la vida de los autores, como si exisiteran sólo textos. Pero la vida de un autor suele ser un texto clave para interpretar otros textos. Borges no se explica sin su ceguera, Kafka sin su padre,
Pessoa sin su vida oficinesca. Me parece que es importante mostrar cómo, desde vidas sumamente difíciles y circunstancias muy contrarias, se alcanza la poesía y la poesía nos alcanza, y ese es uno de los valores de las “vidas poéticas”.

La acción poética, mas allá del significado que a mi humilde entender es el vacío que debe ser creado por el lector. ¿Cree que bajo este concepto la obra rebasa al autor y cumple su misión de traslado hacia los otros?

El poema es acción y pasión, y el poeta viene también de un vacío, ese “aunque es de noche” de San Juan de la Cruz. Creo que un verdadero poema se reconoce porque crea un silencio, un silencio cómplice entre el lector y el autor, un silencio donde el lector se reconoce en un espejo anteriormente desconocido para él.

¿Hay alguna experiencia de su infancia o juventud que fue decisiva para crear en usted una escritora?

Creo que el privilegio de haber nacido en un lugar de la provincia de Buenos Aires, donde la presencia y la belleza de la naturaleza era abrumadora, tuvo que ver con la sensación en mí de que un absoluto me rodeaba. No se trataba tanto de describir esa presencia o glorificarla con palabras, sino de saber, como decía Martí, que “el Universo habla mejor que el hombre” y tratar de aprender cada día de un puesta de sol, de un claro de luna sobre un aguaribay, de las estrellas de una noche de Reyes.

¿Qué lectura contribuyeron a su formación literaria?

Las de mi adolescencia en particular. Mis grandes maestros fueron Rilke, Kierkegaard, Kafka y Simone Weil. Curiosamente, ninguno de habla española.

¿Escribe sabiendo el sentido o cuando avanza lo descubre?

O bien sé el sentido o bien se apodera de mí un ritmo que va dando el sentido cuando lo desarrollo, sobre todo en poesía. Algunos de mis poemas aparecen en canciones que me hago a mí misma y luego voy descifrando con palabras. Nunca escribo por escribir, “a ver si sale algo”. Me parecería ocioso o irreverente, por así decirlo.

En sus palabra: “ el lenguaje es ante todo un placer, un placer sagrado, una forma elevada de amor y conocimiento” . ¿Cree que mediante el lenguaje uno se acerca a lo divino mas allá de sus creencias?

Yo tengo una hipótesis muy fuerte, que difiere de la de Steiner cuando dice que el sentido del lenguaje es atestiguar “una presencia real”. Yo pienso que la única presencia real es el lenguaje, y todo el resto se hace a imagen y semejanza del lenguaje. El lenguaje nos crea, nos comunica, nos expresa: es un cuerpo místico que siempre está existiendo, una suerte de sacramento infalible e irrenunciable, “la luz que brilla en las tinieblas y las tinieblas nunca reconocen”, en las palabra de Juan de Patmos. No creo que existiera la idea de Dios sin el lenguaje, es decir, Dios es una extrapolación del ser del lenguaje, a mi entender.

Y el silencio ? ... es un lugar que necesariamente no debe habitar?

El verdadero lenguaje proviene del verdadero silencio y se alimenta de él, por eso se recrea constantemente a sí mismo. Hay un no decir que se va develando en el correr de los siglos y sigue provocando más y más lenguaje a medida que se avanza en esa nada luminosa que atrae a sí la palabra total.

Bordelois lectora de Bordelois, ¿qué opinión le merece?. ¿Es critico suyo?

Sí, soy muy crítica, sobre todo de cierta facilidad y rapidez que a veces me carcome. Yo soy muy feliz escribiendo, y a veces lo que debo decir se me pierde en una imagen brillante que no respeta el abismo de donde realmente proviene.
Siempre recuerdo la humorada de Alejandra Pizarnik, cuando me llamaba “polvorita gozosa”, un apodo cariñoso que acaso encerraba una intención de terapia profética.

Amiga de Alejandra Pizarnik, un icono de la literatura hispánica. ¿Qué significo para usted esa relación desde el punto de vista literario?

En cierta medida fue bastante esterilizante, porque por mucho tiempo no me atreví a publicar poesía, ya que la cercanía de Alejandra era demasiado incandescente. Pero la profundidad de Alejandra, su extraordinario don de lectura y de crítica fulminante, me marcaron para siempre con una gran exigencia interior. Creo que fue la persona más genial que he conocido, y como he tenido el privilegio de tratar a Octavio Paz, a Borges o a Noam Chomsky, creo saber por experiencia lo que se reconoce comúnmente por genio. Alejandra era totalmente revolucionaria en su manera de descubrir verdades obvias pero escondidas en cuanto al lenguaje y a la literatura. Lo que decía parecía absolutamente sensato, hasta que uno se daba cuenta de que absolutamente nadie lo había dicho hasta entonces.

¿Qué libro aun no escribió?

Creo que uno escribe un solo libro inacabable e inacabado, ya que uno escribe de cierta manera solo su propia vida. En particular, ahora estoy escribiendo una Etimología de las Pasiones que me va abriendo territorios fascinantes que me resulta imposible recorrer en su totalidad.

¿Qué considera lo peor de la condición humana?

Ese “no saber lo que hacen”, la locura que denuncia Cristo cuando lo crucifican, la que aflora en la sonrisa de los torturadores de Irak. Esa terrible mezcla de insensatez y crueldad que nos hace estremecer en las fundaciones de nuestro propio ser: cómo se puede llegar hasta allí?

Recurro a palabras de moda en el lenguaje devastado: globalización-internet-tiempo real-aldea global-despersonalización de la palabra , etc. Haciendo un acercamiento con el Meridiano 0, se puede hablar hoy de un imperio del nihilismo? Podemos hablar de la devaluación de los valores?

En general no me gustan las palabras-moda o las palabras-denuncia; la palabra valores está demasiado cerca del mundo bursátil para gustarme. Pero este mundo que viene ahora tiene una capacidad de desfondar lo siniestro que nunca había experimentado yo antes: hay días en que leer el diario es una expedición al infierno y se necesita todo el resto del día para recuperarse. Antes que profecías o definiciones prefiero callar y acercarme a los pequeños grupos desconocidos que desde el llano afirman otra manera de la vida.

La palabra amenazada, uno de sus últimos libros, parece ser una advertencia hacia la devastación del lenguaje y a su vez una apertura hacia la luz del mismo. ¿Renacerá el lenguaje desde el caos mismo?

El lenguaje no necesita renacer: siempre está viviendo. Los que morimos somos nosotros, y a veces morimos por falta de amor al lenguaje, que es lo más hermoso que tenemos, lo más hermoso que somos. De eso es lo que trata o quiere tratar mi libro.

¿ El lenguaje clausura la cotidianidad?

El lenguaje es el pan nuestro de cada día y de cada noche, el que no se niega a nadie. La poesía nace de las grandes visiones y de las pequeñas cosas, se encarna en todos los momentos y puede suspender el tiempo -a condición de que se haya alimentado de temporalidad.

Proust 7

Sexo Femenino
Edad. 30 a 40 años

¿Qué te mantiene vivo/viva?

Mis hijos, mi familia, mis amigos

¿Tenés afán de trascendencia?

No mucho

¿Qué cosas te dan la pauta de que sos un hombre/mujer?

La vida misma

¿Te gustaría saber el día de tu muerte?

No

¿Cómo definirías nuestro tiempo?

A punto caramelo para cambiar las cosas (violencia, inseguridad, políticos, etc)

En lo económico; ¿te sentís cerca de los que más tienen o de los que menos tienen?


Mas

¿Qué es el sexo para vos?

Expresión, energía, vida

¿Para qué cosas te sentís apto/apta?

Para enseñar, amar, comprender, trabajar, disfrutar, etc

¿Qué cambiarías de vos?

Me gustaría ser menos ansiosa

Si fueras un Dios; ¿a quién concederías la eternidad?

A la naturaleza

¿Qué tenés que le encanta a los hombres/mujeres?

Sensualidad, simpatía

¿Qué debería tener tu mundo para ser perfecto?

Que mis seres queridos tengan salud y disfruten la vida.

¿Qué etapa de tu existencia estas viviendo?

Una de las más lindas, casi la mitad de la vida… con una madurez que años anteriores obviamente no la tenía y ahora disfruto.

¿Cómo crees que resulta vivir con vos?

Divertido


¿A quién le firmas un cheque en blanco?

A nadie

¿Acá se hacen y acá se pagan?

Creo que si o por lo menos en algunos caso así debería ser

¿De que te quejas con frecuencia?

De que me gustaría tener mas tiempo libre para mí

¿Das limosnas?

No mucho

Cuando te miras al espejo; ¿qué ves?

Una mamá que trata de mantenerse en forma y hacer del futuro de mis hijos lo mejor.

De lo ajeno; ¿qué te gusta?

Ver como cada uno disfruta lo que tiene

¿Sos de dejar todo por amor?

Nunca se me dio

El sexo sin amor ¿es bueno o malo?

No lo conozco

¿Qué te hace pensar que tú vida es maravillosa?

Que a pesar de las dificultades para la convivencia siempre hay un dejo de amor que sobrepone todas las diferencias.

Alguna vez sentiste que le arruinabas la vida a alguien?

No lo creo

¿Cómo te resulta vivir dónde vivís?

Cómodo, lindo (no me gustaría cambiarlo)

¿A qué cosas le perdiste el respeto?

A los políticos

¿Qué talento te gustaría tener?

Haber desarrollado algún don, como dibujar/pintar

¿Qué cosas te dejan sin reacción?

Que le pase algo a mis seres queridos

¿Cómo has sido con tu prójimo?

En lo posible generosa

¿De qué te arrepentís?

De no haber estudiado más cosas, alguna carrera profesional y desempeñarla.

¿Cómo te definirías?


Simple. Completa. Positiva.

EL CALIZ DE MARÍA MAGDALENA. En busca del Santo Grial


Graham Phillips hace un exhaustivo trabajo de rastreo documental para proponernos una hipótesis convincente de qué es y dónde se encuentra actualmente el Grial. Las novelas del ciclo artúrico le proporcionan mucha información que, debidamente comprobada, le llevan a concluir que el Grial era posiblemente el cáliz en el que María Magdalena recogió la sangre de Cristo y explicar por qué caminos llegó a Inglaterra y dio pie a la leyenda artúrica.

Graham Philips
estudió en las universidades de Cambridge, Brunel y Warwick. Su tenaz pasión por los misterios de la historia le llevó a convertirse en un autor de resonante éxito en esta materia. Entre sus libros se cuentan Merlin and the Discovery of Avalon in the New World, The Templars and the Ark of the Covenant, The Marian Conspiracy, Atlantis and the Ten Plagues of Egypt, The Moses Legacy y King Arthur: The True Story. Sus obras han sido traducidas al castellano, alemán, italiano, holandés, portugués, turco, polaco, etc.

La estatuilla danzante

por Juan Vila Perez
En aquellos tiempos existió una estatuilla danzante.

La estatuilla no se podía regalar u abandonar así como así; cada vez que ella notaba alguna gota de desinterés amenazaba con hacerse un daño terrible (como desfigurarse la cara, o abandonar la danza), y uno se sentía imposible de hacerle un mal semejante.

Al principio era lindo verla bailar sobre lo más alto de una planta, en uno de esos macetones grandes (que ella confundía con la selva).

Pero luego de unos días ella ya no se conformaba con unos pocos minutos, y había que inundarla de atención, interrumpiendo cualquier otra tarea. Incluso si, agotados por las tediosas horas de absorta contemplación, in-intencionadamente nos dormíamos, ella nos pellizcaba los párpados con sus diminutas uñitas, a veces hasta un punto tal que, al despertar, pequeños hilillos de sangre se colaban en nuestro campo visual.

Uno debía abandonar toda su vida como la conocía para dedicarse enteramente a la contemplación de su danza. Es así como uno terminaba convirtiéndose en su esclavo.

Y todo por la falta de fuerza de espíritu y la oscura y llameante tristeza del futuro remordimiento de aplastar de un manotazo su cuerpecito contra el barro fresco, hundiéndola hasta la mitad de la maceta, y que las lombrices se encargaran de lo demás.

No. Por eso no me enojé cuando mi amigo me tendió la trampa. Porque ya desde los primeros dolores y agotamientos físicos sentí como una anticipación de todo el daño que hubo sufrido él. Escuche el ¡Clank! De la pesada mochila de hierro al caer, golpeando el mosaico de su casa. Supe que, en la medida en que pudo, mi amigo continuo con su vida (aunque tuvo que buscarse un nuevo trabajo, nueva novia, y demás).

Soy un hombre débil, y mi debilidad se llama compasión. Por eso perdone a mi amigo y no volví a su casa para reventarle la cara de una patada, como fielmente se merecía.

Para abandonarla sin que ella se sienta abandonada, debemos hacerla pensar que es ella la que nos abandona. Esto se logra invitando a una persona a casa y gastando cantidades astrales de energía en tratar de que ella se enamore de esta persona. En la mayoría de los casos, funciona.

La persona nueva, encantada por el efecto de la envoltura superficial de las primeras danzas (que ocultan el desconocimiento interior). Además, ¿Cómo no enamorarse de una doncella tan plateadamente hermosa?

De esta manera, generaciones enteras se han desecho de ella (y la pesada mochilla de bronce), pasándola de mano en mano.

Yo también debería hacerlo, antes de despertar un día y notar con cierto desagrado que me laceró las dos piernas para que ni siquiera mis caminatas al baño interrumpan la contemplación de su danza, como le paso a mi amigo.