sábado, 21 de noviembre de 2009

I HAVE FULLY COME OUT OF THE CLOSET – Cap 33 – EL ASILO


Bajamos por esa escalera inmunda mis amigos y yo. Inmunda no, oscura, bueno si, inmunda también. “El Sótano” estaba repleto de gente, demasiada para mi gusto. Mientras mis amigos pagaban su entrada, (a mi nunca me cobraron) yo me puse en el acceso principal a esperarlos. Venia a saludarme gente conocida y desconocida, era una especie de Evita en un acto en Plaza de Mayo. A los 15 minutos estaba fastidiado y de mal humor. En “El Sótano”, como ya les conté antes, el 97 % de los tipos tenían edades que oscilaban entre los 60 y 90 años, el 2 % eran mariquitas mariquitas y el otro 1 % estaba formado por travestis, adolescentes, alguna lesbiana que se sentía perdidísima, algún hetero borracho como una cuba que algún amigo le dijo: - ahí te divertís como loco y una infinísima parte de algún hombre que valía la pena.
Digamos que en esa población tan… variada yo era una especie de “LA MÁS DESEADA”.
Mis amigos deambulaban por todo el lugar; subían y bajaban escaleras, hablaban con la gente, iban y venían con exóticos tragos y… me rompían las pelotas para que vaya con ellos. A mi décima octava negativa (que fue acompañada de una amenaza de muerte) desistieron de cualquier intento por convencerme.
El que no desistió fue un tal R. un señor mayor, pero muy, muy, muy mayor, que me hablaba sin parar, mientras sostenía el vaso de whisky, me prometía viajes, amor eterno (ven que la gente estaba y esta loca?), me hablaba de sus plantaciones de yerba mate en Misiones (incluso en algún momento me hablo de las ventajas en el consumo de mate (decía que tiene mucha vitamina C)).
Los que me conocen saben que soy extremadamente sociable y simpático, es verdad; soy capaz de interactuar horas con curas, políticos, teólogos, filósofos, docentes de escuelas, incluso abogados, imperturbable haciéndoles creer que las insoportables pelotudeces que hablan son importantes para mi. Pero como en todo, hay un límite.
Ese límite empezó cuando me ofreció algo de beber y dije:

- No, gracias pero tomo nada. – siempre sonriendo
- Una copita (sic), no te va a hacer mal. – siguió-
- NO tomo alcohol - (bueno, una mentira tenia que decir)
- Te traigo un agua mineral – insistió.
- No gracias.
- Dale una Villavicencio (sic)
- No, sabes que pasa; tengo retención de líquidos.
- Ahh!! ¿Eso es malo? (sic y re-contra sic) (puede ser alguien tan imbecil?)
- No sé si bueno o malo, el tema es que no quiero tomar nada.
- ¿Bailamos un rato? – y dale con joder pensaba yo!!
- No me gusta bailar.
- Aunque sea una pieza (sic y recontramilsic) –dijo y pensé en desvanecerme, desaparecer. El sólo hecho de pensar que alguno de mis ofidios amigos estuviese escuchando el "bailamos una pieza" me hacia ver todo nublado.
- Mira la verdad es que tengo una pierna de palo, no puedo bailar y no te ofendas pero estoy esperando a alguien (décime si no soy diplomático?)
- Ja, no me mientas, si estas solo hace como dos horas (tenia que decirmelo asi?, ni registro lo de mi pierna de palo!!!!)
- Si, estoy solo porque mi pareja debe estar por llegar.
- Mentirita, mentirita, mentirita- (y comenzó un ruido extraño en mi cabeza con el mentirita,mentirita,mentirita (se me mezclo con la eterna niña de Cris Morena); dicho por un geronte hueco y medio borracho). Lo mire, le sonreí y le dije:

- Por qué no me dejas de romper la pelotas!! Pesado de mierda! ¿Queres que llame al PAMI y denuncie que te escapaste?, o mejor que me saque la pata de palo y te la meta por el…..

En ese momento sentí que alguien me agarraba del brazo, me daba vuelta y mientras me besaba dulce y prolongadamente la boca me decia:

- Mi amor,... perdóname que se me hizo tarde en lo de mis viejos, vamos a tomar algo a la barra – y agarrándome de la mano me saco de ahí.

El geronte me miro estupefacto, casi como lo miraba yo a él pero con una sonrisa triunfal parecía decirle: -viste, te dije que tenia pareja pelotudo! Mientras por dentro me preguntaba: ¿Qué pareja?

No hay comentarios: