
jueves, 12 de noviembre de 2009
Luis Gusman



La voz de un escritor, ese rasgo impalpable, casi imposible de explicar y más difícil aún de ignorar, es aquello que marca una obra. Pero esa voz, ¿de dónde surge?, ¿qué trae con ella? ¿Qué es eso que marca su diferencia?
Como en La rueda de Virgilio, Luis Gusmán vuelve a urdir un relato en el punto lábil y tan discutible donde se entrelazan la vida y la literatura, su vida y su literatura. Pero esta vez las intenciones son otras. La voz en cuestión, de muy diversas maneras, interpela a los muertos, a los propios; a los ajenos que el amor o la admiración ha vuelto propios. Los de la infancia, los más recientes, los literarios. Los interroga al mejor estilo de la novela policial, en la búsqueda de pistas, revelaciones, hasta dar con una verdad donde lo autobiográfico logra construirse como una ficción atrapante y conmovedora.
Con una prosa austera, de una belleza que hace pensar en la dignidad y que repele con desdén todo ornamento y afectación, este libro, como su título indica, expresa confianza, pero también un cierto pavor, ante esas voces que de improviso ponen en marcha un texto, y arrastran consigo al escritor, mientras éste sea capaz de tolerar esa compañía. El escritor como médium, podría decirse, aunque no es eso. El médium, todos sabemos, es el vehículo de una verdad que lo desborda. Los muertos no mienten es todo lo contrario: sobrio, para no exhibir su inteligencia; exacto, para que la pasión y el espíritu sean inteligibles. Un pequeño tesoro.
EL FRASQUITO
“La brevedad de El frasquito, su fragilidad y su condición de noticia esporádica parecen exigir prólogos y otras garantías cada vez que se reedita. Cuando lo leí por primera vez, treinta años más jóvenes ambos, fue su juventud la que me asombró. La juventud del libro, su candor e irreverencia inimitables que nada tienen que ver con la precocidad. Treinta años después, después de releerlo, el efecto es el mismo. El frasquito parece el libro central de una estética gombrociana para la cual la inmadurez lo es todo.”
“La década del setenta precipitó muchos acontecimientos que El frasquito, en su condición de testigo, no prefigura ni promete, hecho que tampoco lo convierte en un souvenir más de la época. Por suerte no es el carácter profético ni enfático de las historias del siglo veinte el que nos permite releerlas; la tranquilidad de la resurrección reside en esta lenta o lerda manifestación de singularidad que El frasquito conserva sin mácula.”
Luis Chitarroni (Fragmento del Prólogo)
LA RUEDA DE VIRGILIO
En literatura pocas cosas generan tantos malentendidos como la relación entre la vida y la obra. Se argumenta, por ejemplo, que bajo la forma de la confesión solapada, tal autor escribió una novela que es apenas una parte de su existencia, más unos puntos y unas comas. O también lo contrario: que el tosco artificio de aquella ficción se explica porque el escritor la ejecutó de espaldas a su vida. Así dicho, la vida y la obra son deudoras mutuas, dueñas de una deuda que nunca podrán pagar. Y que las condena a ambas.
Bajo la forma nada solapada de la autobiografía literaria, La rueda de Virgilio elude esos tópicos triviales, y nos hace entender, por la excelencia de su prosa, lo evidente: que aquello que liga la vida y la obra es la escritura. Luis Gusmán recorta de su biografía aquello que hizo posible sus libros, y como no podía ser de otra manera, de este racconto surge otro libro. Uno donde la imaginación y la verdad están puestas al servicio de la memoria, donde la invención y el recuerdo preciso dejan ver la escena íntima del escritor, mientras sigue escribiendo. Todo para recordarnos que no sólo la escritura liga la vida y la obra, antes que eso está el estilo, su primacía, aquello que distingue una literatura. Y también, naturalmente, cualquier vida.
CANCION DE NAVIDAD

Ebenezer Scrooge es una persona avara y tacaña que no celebra la fiesta de Navidad. Lleva una solitaria vida y es adicto al trabajo. No le importan los demás, ni siquiera su abnegado empleado Bob Cratchit, sólo se importa a sí mismo.
Un día en vísperas de Navidad Scrooge recibe la visita de un espíritu misterioso que resulta ser el de su mejor amigo y socio Jacob Marley, muerto recientemente. Jacob le anuncia una tenebrosa profecía acerca del futuro del avaro y la llegada de los tres espíritus de la Navidad.
Lo visitan así el espíritu del del Pasado, que le hace recordar a Scrooge su vida infantil y juvenil, llena de melancolía y añoranza, antes de que se convirtiera en un adicto al trabajo; el del Presente, que le hace ver la situación de la familia de su empleado Bob Cratchit, que a pesar de su pobreza y de la enfermedad de su hijo Tim, celebra la navidad. También le muestra cómo todas las personas celebran la Navidad, incluso su sobrino Fred.
Por último, se le aparece el Espíritu del Futuro, mudo y de carácter sombrío, que le muestra lo más desgarrador: el destino de los avaros: su casa saqueada por los pobres, la muerte de Tim Cratchit y lo más espantoso de todo: su propia tumba. Scrooge se horroriza e intenta convencer al espíritu de que está dispuesto a cambiar si le invierte el destino.
Al final, el avaro despierta de su pesadilla, recupera el espíritu navideño y se convierte en un hombre nuevo.
A partir del 16 de noviembre en librerías
domingo, 8 de noviembre de 2009
Oh!… Juremos con plumas vivir
Vuelve, para los que no lo vieron
para los que quieren volver a disfrutarlo
Oh!… Juremos con plumas vivir
(Casi una revista en el Xirgu)
Luego de trabajar durante tres meses en el Teatro Alcala de Madrid, con sostenido exito, el multipremiado Eduardo Sola volvio a Buenos Aires con este espectaculo de su creacion. Ahora, luego de una exitosa temporada a principio de año y habiendo logrado 2 nominaciones a los premios ACE, vuelve “Oh!… Juremos con plumas vivir (Casi una revista en el Xirgu)”, un music hall lleno de glamour, donde predominan el humor y el buen gusto. Pasarelas de plumas, musica en vivo, monologos desopilantes y vertiginosos cambios de ropa, forman parte de los ingredientes que conforman esta “Casi Revista”.
Autoría y dirección general: Eduardo Sola.
Elenco
Eduardo Sola
Gustavo Liza
Juan Manuel Sanders
Diego Nocera
Matías Cejas
Coreografía
Gustavo Bertuol
jueves, 29 de octubre de 2009
KALTENBURG

“Vivir significa observar”, tal es la máxima que rige la existencia del gran zoólogo austríaco Ludwig Kaltenburg, quien vive junto a sus animales en el famoso Instituto de Dresde. Tras la construcción del muro de Berlín, en 1961, Kaltenburg desaparece de un día para el otro y regresa a Viena, llevándose el halo de misterio que siempre lo ha rodeado.
Sobre el telón de fondo que ofrece la historia de Alemania Oriental -el comunismo, la muerte de Stalin, los emigrantes que retornan y un nuevo antisemitismo-, los zoólogos del Instituto de Dresde saben que también ellos se encuentran bajo una observación permanente. En Kaltenburg, Marcel Beyer demuestra que es un observador magistral de las biografías humanas, en las que sabe hacer visible la historia alemana.
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NO TE AMO MÁS
Con la maravillosa voz de
Mariana Jaccazio
Dirección general de
Alejandro Ullúa
Grupo de instrumentistas
Francisco Martínez Castro – piano
Martín Rur – vientos
Miguel Rausch – percusión
Los martes de noviembre a las 21:30hs / 4866 6510 - reservas@cafevinilo.com.ar
CAFÉ VINILO - Gorriti 3780 (y Salguero)
Alejandro Ullúa: Es autor, docente, director teatral y réggiseur. Dentro del teatro musical fue puestista de los exitosos y elogiados unipersonales musicales “Retrato en blanco y negro” y “Viejitos chotos”, ambos con Marikena Monti. Ganó el Premio ACE 1997 a la Revelación Masculina del año como creador del musical “Canciones de Cabaret”. Realizó también la regie de óperas de Charpentier, Bellini, Haendel y Haydn.
Actualmente es docente de DiProDi, la Escuela de Diseño, Producción y Dirección de la Fundación Julio Bocca.
Marcelo Katz: Pianista, arreglador, compositor y docente, ha trabajado en diferentes proyectos artísticos en el Teatro San Martín, en el Teatro Colón, en el Instituto Goethe, entre otros, y ha participado en grupos tan diversos como la banda acompañante de Ignacio Copani, el espectáculo “Sin palabras” junto a Leo Maslíah, La Porteña Jazz Band y Zo’loka? trío. Ha compuesto música para films, obras de teatro y coreográficas.
