lunes, 7 de septiembre de 2009

CULTURA

Es una forma de respuesta que el hombre da a las circunstancias de la vida.

Es un patrimonio colectivo que, sin perder el sentido del pasado, se actualiza constantemente, se expresa, se proyecta con racionalidad hacia el futuro y se interrelaciona con otras culturas.

Es un instrumento para el desarrollo.

Es un componente vital interactuante del sistema social , económico y político.

Es un proceso para la creación de un destino personal y colectivo.

LA PRENSA OBRERA


Un análisis de cómo la prensa gremial ayudó a los obreros a tomar conciencia de sus derechos.

Entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, circulaban en Buenos Aires y Montevideo una gran cantidad de publicaciones periódicas destinadas a un lector específico: los trabajadores. El objetivo era capacitarlos, educarlos y organizarlos para erradicar los males que introducía en el mundo obrero el pensamiento burgués a través de los grandes diarios.
Los periódicos gremiales fueron parte y dieron forma a una cultura del trabajo, por eso su estudio es crucial en una historia social, cultural y política sensible a la experiencia de las clases populares, y eso es justamente lo que el libro propone y logra.
A partir de una investigación inédita, que halló publicaciones hasta hoy desconocidas, la autora reconstruye de manera notable la trama de discursos, debates y prácticas de la época, y demuestra que esta literatura fue un elemento decisivo en la construcción y difusión de las ideas de solidaridad, cooperación y transformación social en la primera mitad del siglo XX.


MIRTA ZAIDA LOBATO es Doctora en Historia por la Universidad de Buenos Aires y es profesora e investigadora en la Facultad de Filosofía y Letras. Ha recibido varios premios y becas de investigación de instituciones de prestigio, entre las más recientes de SEPHIS, John Simon Guggenheim y Thyssen-Humboldt. Ha publicado numerosos artículos en el país y en el extranjero, y es autora de varios libros. El último es Historia de las trabajadoras en la Argentina (1869-1960), publicado en esta editorial.
Agradecimiento: Editorial EDHASA

ARTE POETICO


INTERPRETACIÓN PRÁCTICA DE LA CULTURA

“Todo sistema económico que desatiende
las consideraciones morales y sentimentales
es como una figura de cera que, a pesar
de su semejanza con lo humano, carece de
la vitalidad de la carne humana. En momentos
cruciales, estas novedosas leyes económicas
de moda han fracasado en la practica.
Los individuos y naciones que las aceptan
Como axiomas deben sucumbir”.
Mahatma Gandhi
Entendemos la cultura como la forma de respuesta que el ser humano da a las circunstancias de la vida. Podríamos definirla también de muchas otras maneras. Se han publicado recopilaciones que contienen varios centenares de definiciones. Esto demuestra que no hay ninguna que lo pueda hacer con absoluta precisión.
Pero nosotros debemos tomar aquellas cuyos contenidos nos ayuden a orientarnos sobre cual debe ser nuestra actitud frente a la responsabilidad de elaborar políticas culturales. Tenemos que buscar un punto de partida referente, una idea global sobre la cual cimentaremos la gestión. Conforme a nuestra concepción de “cultura” vamos a desarrollar determinadas actividades para alcanzar determinados objetivos.
Esta macroestructura de pensamiento constituye el primer paso para la racionalidad metodológica; es la negación conciente de la improvisación.
Habiendo dado ya este primer paso, avanzaremos ahora en busca de otras precisiones.
Una de las concepciones generalmente difundidas es la que designa a la cultura como un proceso dinámico de realización colectiva. Esta condición de realización comunitaria implica necesariamente el sentido de “patrimonio del pueblo”; cosa que nos pertenece a todos. Pero la pertenencia colectiva no se gesta de un día para el otro en un lugar y momento dados. Tiene que haber una continuidad histórica, un devenir y un transcurrir de circunstancias encadenas. Por eso es que este concepto va unido a la idea de identidad cultural, de sentido del pasado.
Asimismo si nos quedamos aquí solamente tendremos una “cultura muerta”. Por lo tanto tenemos que entender todo esto como un caudal móvil que todos los días se recrea, se reformula y se proyecta hacia el futuro; lo que llamaremos “cultura viva”.
En la actualidad en la era de la comunicaciones, toda cultura se interrelaciona con otras culturas; recibe y aporta permanentemente. En una comunicación efectiva, cuando no existe intención de dominio o colonización, ese intercambio es mutuamente enriquecedor.
El avasallamiento ejercido por los medios masivos de comunicación, por la moda, las costumbres, la música, llega a asfixiarnos a tal extremo que creemos asistir al ocaso de nuestra cultura. Esta es la forma actual de dominación; ejercida por las culturas hegemónicas.
Si el intercambio es constructivo, cuando implica sumar para crecer, cuando dar y tomar es fortalecer la identidad propia y la integración con los demás, esa interrelación es vital.
Hay que dejar sentado que cuando hablamos de cultura nacional, popular o local, hacemos referencia a los creadores del pueblo identificados con la propia realidad, que pueden expresar rasgos que son característicos del lugar, pero cuya creación se inserta en la pluralidad cultural de la comunicación democrática.
Llegamos aquí a una segunda aproximación de la cultura: “es un patrimonio colectivo que sin perder el sentido del pasado se actualiza constantemente, se expresa, se proyecta con racionalidad hacia el futuro y se interrelaciona con otras cultura”.
Otro tema es el que relaciona a la gestión cultural con el concepto de desarrollo. Cuando utilizamos la expresión “desarrollo” hacemos referencia a un proceso de crecimiento cultural integrado al desarrollo global de la población en todos los ámbitos, multidisciplinario y multisectorial, pero con un enfoque antropológico, dirigido a la liberación, a la felicidad y a la realización plena del hombre y del cuerpo social.
La otra cara: a partir de los años noventa un nuevo orden de relaciones comienza a instalarse en América Latina: Ceden los nacionalismo cerrados, pierden terreno las izquierdas (el fracaso del modelo soviético ejerce enorme influencia), se abren las fronteras a una economía de interdependencia, parecen consolidarse las ideas liberales y parecen afianzarse las democracias.
Esta nueva realidad, cuyo sustento en el fracaso de los modelos anteriores no garantiza el éxito de los actuales, no hace más que perpetuar la exclusividad de lo económico como fin primero y ultimo. Asimismo soslaya lo esencial, que es el componente ético cultural. No se avizora una solidaridad de convivencia sino de intereses materiales. Mientras tanto lo material continúa teniendo primacía sobre lo espiritual.
Es hora de asumir que los problemas fundamentales para el desarrollo son tanto culturales como económicos. Tenemos que entender que el componente cultural no puede estar ausente de lo político, económico y educativo de un país.
La gestión cultural debe ser interactuante del sistema social, económico y político. Razón esta para que la gestión cultural deba implicar el mismo nivel de participación, de organicidad y de responsabilidad que cualquier otra área del gobierno.
Para finalizar hemos tomado como concepción totalizadora la que Ezequiel Ander-Egg plantea con abundante precisión en varias de sus obras y que nosotros entendemos como una de las más trascendente y transformadoras de todas. Es la que concibe a la cultura como “creación de un destino personal y colectivo”.
Ricardo Z.

domingo, 6 de septiembre de 2009

DIARIO DE UN RETIRO - Introito -

“el tiempo esta fuera de quicio, y maldito destino el mío que fui nacido para enderezarlo”
(Hamlet)

Sin noción siquiera de lo que llamamos destino, pensado como lo impredecible, lo incógnito, la duda, le escribí algunas palabras.
Entre nosotros ya había nacido un silencio que se tornaría lineal, vertiginoso y encontrado. Sólo era cuestión de esperar y surgir desde nosotros. Ella; en su norte, yo; regresando de mi sur; o de todo lo que yo creía propio.
Aquella vieja carta había sido perdida, como cuando uno pierde un despropósito o un resto de valentía que en el absurdo pasa a ser cobardía; una carta que no me atreví a darla pero que se guardo; rescatada del fuego sin que lo sepa nadie.
Pero todo se salva, hasta el olvido, que tiende a ser recuerdo o hasta el recuerdo que pasa a ser espera. Como nosotros nos salvamos, otros quedaron, como hijos indomables de una generación que no sabia porque luchaba. Igual sobrevivimos. Yo no sé si encontré el camino de mi lucha, pero ella si.
Aquellas palabras que anidaban en mis cotidianos olvidos y que le había escrito decían tanto de nosotros que a veces me oscurezco.



Buenos Aires, Abril 1999



Mi dulce niña: ¿Dónde estarás? Releo una carta tuya enviada hace tiempo y ¿sabes?, tenes razón; ya no se percibían rayos de luz en ningún punto de la ciudad, ni ruidos que nos alerten para salir a encontrar el delirio. El silencio, ese ser del hombre que le debe pertenecer por siempre, se disfrazaba en nuestras bocas para salir al encuentro.
La distancia era corta, sólo unos metros nos encontrarían en cualquier esquina; daba lo mismo, era lo mismo. Los párpados de la noche empezaban a cerrarse y nuestros ojos, abiertos, comenzaban a buscar la locura en cada absurdo recoveco olvidado.
No era nuestra, todo esto sucedía una y otra vez, desde la espera, desde tu sonrisa, tu rostro iluminándose ante los colores, tu llanto disfrazado de todo y vacío de nada.
En la calle todo se percibía; desde las miradas que nos devolvían los otros hasta esas pisadas que volvían desde el infierno mismo.
Esperar era un poco sentirnos vivos, todos los días.
Suplicar era un poco vernos vivos.
Jugábamos con colores, mascaras, teatro y poesía. Nos mezclábamos con personajes torpes, caducos, tanto o más patéticos que nosotros mismos. Reíamos hasta el desmayo y el abrazo en la alfombra. Reíamos...te acordas, ¿no es cierto?

Hace tantos años que te espero; sana y salva de las heridas pasadas. Rescatada. Niña otra vez. Fuerte. Mágica.

Hace tanto que me espero, sano y salvo de las heridas pasadas. Imaginado. Niño nuevamente. Virgen de mente y alma. Limpio.
Me hablabas del cuerpo como de un templo y yo imaginaba nuestros cuerpos, cansados, mutarse ante el silencio de cuatro paredes. La puerta cerrada para siempre protegiéndonos del frío de la noche, guardando la mirada cómplice y agotada de ver.
Y ahí los dos, refugiados en nuestras almas, nos guardábamos dos o tres poemas para regalarlos al despertar. ¿Alguien escucharía el viento de nuestras voces?
Pero no había dudas; la casa era el refugio. A veces, de lejos, solíamos escuchar un piano. En realidad el gemido nostálgico de un piano, que escuchábamos mientras nuestras miradas se perdían en un cielo imaginario pero infinito.
Y después tu música, tu voz pariendo un blues nos hacía compañía. Las velas escapando luz y fuego hasta extinguirse. Velas que nos devolvían silencio y alumbraban el oscuro espacio de nuestras voces improvisando versos inconfesables.
Todo como un juego que marcaba un trayecto, un lugar.
Uno estaba construido para sostener al otro; vos: pura paz y ternura, lluvia cuando yo necesité manchar el papel de tinta y vestirlo de palabras, sol cuando necesitaba calor en mi cuerpo para sentirme vivo, aire cuando necesite irme lejos, muy lejos de mi soledad, tierra cuando me devolvías al mundo inventado por nosotros mismos.
Y yo… supongo que paz y ternura, tu lluvia cuando necesitabas mojar tu piel con gotas de vida, sol para secar esas gotas y volverlas perlas inmortales, aire cuando necesitaste alas de búsqueda, tierra cuando querías reencontrar tu esencia.
El amanecer nos sorprendía con los primeros rayos de luz, el reloj gritaba desde la alfombra la hora justa para salir a la calle. Nos consolaba la ausencia de sueño. La pava llamaba en alaridos desde el fuego y la plancha caliente acariciaba la ropa. Disparados a la jungla nos mezclábamos con mil pisadas, mientras que por dentro nos acariciaba el mar y besaba la esperanza de la próxima noche.
En la calle nos mirábamos y nos latía muy fuerte la misma creencia; la de no creer. Hasta ese momento creer, era algo así como desilusionarnos de los otros y hoy mirando aquel ayer era el miedo de desilusionarnos de nosotros mismos.
Otra vez el sol se escondía detrás de cuadrados metálicos, el Río de la Plata, gris y quieto, nos regalaba una invariable foto porteña.
Otra vez la noche aparecía detrás de cuadrados metálicos, el Río de la Plata, negro y aún más quieto, nos regalaba una insostenible foto porteña.
Me gustaba soñarte como una Madre del Aire; mágica, soñada y esperada. Y a mi como un hijo del viento, tan olvidado y tan esperado.
Pienso en esa mañana que no te vi y empacaste tus zonas muertas, eligiendo los cerros, la fe y el aire norteño para escribir otra historia.
Como habrás pensado vos en aquella mañana en que no me viste empacar mis sueños y elegir el mar, la fe y el aire sureño para escribir otra historia.
Mi dulce niña, que no daría para que vuelvas con tu poesía y tu vida, con los aromas olvidados y el gemido del blues. Que no daría por conocer tu aire de destierro. Para que me regales el agua y la tierra, para que me vistas de ternura y me abraces en bendiciones.
Estamos tan lejos de todo y tan cerca de nosotros que no puedo imaginar que nuestro fin, nos encontrara separados.



Te quiero, yo




Claro que vivir de nuestras ideas era lo que nos hacia atractivos o repulsivos y nos permitía mantenernos protegidos de todo y de todos. Era algo así como un inseparable modo de vivir.
En mi hoy me siento abrazado por el tiempo y la memoria. Pero sin demorarme en la dialéctica de la nostalgia. Me siento sostenido en el bagaje existencial de lo que ya fue y reconstruyo de a poco mis anhelos, pensando nuevos caminos.
Confieso que aun leo sus viejas cartas y me motivo, despierto en sensaciones y siento el deseo de seguirla en su aventura, de transitar sus laberintos y compartir, más allá de las distancias, su carga emotiva. Ella siempre regalo esa virtud de sugerir imágenes sin trazar el gráfico de las formas y sus detalles, dejándome re-crear mi propio paisaje, que haga mi codificación sensorial.




del Libro DIARIO DE UN RETIRO. Ricardo Z




jueves, 3 de septiembre de 2009

PATAGONIA BRAVA


La Alianza Francesa presenta en su sede Palermo esta Muestra de historieta y dibujos de Carlos Casalla. El creador de Perdido Joe, el Cabo Savino, Larsen, El Cosaco, Alamo Jim y Chaco, entre otros memorables personajes; expone una selección de sus trabajos, entre los que también se cuentan reconocidas obras de pintura costumbrista, en las que Casalla experimentó gran número de técnicas.

Hombre de la Patagonia por elección propia –que supo transmitir a lo largo de toda su obra el respeto y la hidalguía del hombre de campo, del soldado, del indio y de todos aquellos que hicieron la región-, la provincia de Río Negro lo declaró Ciudadano Ilustre en el 2009.



Desde el miércoles 2 de septiembre
Alianza Francesa Palermo: Billinghurst 1926
Informes: 4822-5084 afba.palermo@alianzafrancesa.org.ar
Entrada Gratuita





Sobre Carlos Alberto Casalla (por Carlota Erika von Gebhardt): Nació en el siglo pasado seguro que antes que usted, en Capital Federal (1926). Brisas anarquistas oreaban la Pampa Húmeda y la Patagonia. Veinte años después egresaba de la Academia Nacional de Bellas Artes, dejando ya su impronta con el grupo del Maestro Spilimbergo, en la cúpula de la Galería Pacifico, en la calle Florida.
Apostó al arte menor: la historieta. Publicó “El Cabo Savino” en el diario La Razón y desde entonces desafió a que sea un arte mayor. La tira se convirtió en una presencia constante desde 1951 hasta la fecha. Casalla, con guión propio, continúa manteniendo la vigencia de este noble personaje entre los lectores del diario Río Negro.
Su magnífico pincel, lápiz, aguada y otras técnicas se resaltaron en otros personajes famosos de historieta, como Perdido Joe, Larsen, Memorias de un porteño viejo, Capitán Camacho, El Cosaco, Alamo Jim y Chaco en las revistas Misterix, El Tony, Nippur, Mágnum, D’Artagnan, Skorpio y otras. Algunos de estos personajes visitaron e hicieron huella en el público europeo.
Por Chaco, este es un indio mestizo del Norte de América, recibió el premio Pléyade en 1990 que otorgara la Asociación de Editores de Revistas de la Argentina, en la categoría Prensa Ilustrada.
Casalla, tiene más de un don notable. Si de la historieta hizo un camino que sirvió como modelo a muchos, en el ámbito de la pintura costumbrista se destaca como uno de los referentes nacionales más importantes. Los murales que lleva pintados en la Ciudad de sus amores, San Carlos de Bariloche, y que describen con una amplia referencia, la historia del lugar, son muchos.
La pintura de este increíble personaje tiene variadas características, todas ellas suman a la excelencia, pero lo que más se destaca es que logra transmitir el respeto y la hidalguía del hombre de campo, del soldado, del indio y de todos los hombres que hicieron la Patagonia. El protagonismo que adquieren esos personajes frente al observador de la pintura, le permite entender cuáles eran los valores y el esfuerzo tremendo que el hombre necesitaba para vivir en esa época. Su pincel, describe una historia que no vivió, pero que puede interpretar gracias a su bajage de información y a su generosa intuición. Pintar en estos términos, más que una tarea sencilla encierra un gran compromiso, la fidelidad de los datos requiere de un tiempo extra de documentación y de profundo amor a la tierra en la que vive.
La provincia de Río Negro lo ha declarado con toda justicia en este año 2009, Ciudadano Ilustre.

Postales