lunes, 4 de enero de 2010

XVI


de mi libro ETOS.


La hoja y yo.

Yo y la hoja es lo mismo.

Estamos solos,

quedamos solos,

conjuramos soledades

S-O-L-DE-E-D-A-D-E-S.


...y otras promesas.


En cada palabra que le dejo

muero en partes.


...y otras promesas.


En cada verso que le escribo

pierdo las voces.


... y otras promesas.


En cada poema que me nace

desgarro mis sentidos.


...y la advertencia:


¿No es tiempo de buscar otro suicidio?

Paidofilia

Según el manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV) la paidofilia se encuentra dentro de la categoría de parafílias, ubicada dentro de la categorización mayor de “Trastornos sexuales y de la identidad sexual”.

La pedofilia se define como fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actividad sexual con niños (13 años o menos) durante un período no inferior a los seis meses. El manual indica que estas fantasías e impulsos sexuales provocan un malestar clínicamente significativo o un deterioro social, laboral o de otras áreas de la actividad del individuo. El manual indica distinguir a su vez en el diagnóstico cuando se trata de una situación incestuosa, si es exclusivo (solo atracción con niños), si es hacia varones, mujeres o por ambos sexos.

La definición del DSM-IV lleva implícita la concepción clásica, pero otras lecturas permiten pensar que esa definición resulta bastante acotada. Es posible ver conductas pedofílicas menos marcadas, y de otras personas que no sufren de un malestar significativo al respecto. Incluso se parte de esta situación para pensar otros aspectos relevantes, tal como puede ser la pregunta si es que se trata de cuestiones médicos biológicas o no. Por otra parte cabe la pregunta si es que este fenómeno se da principalmente en personas que está a cargo del cuidado de niños por lo que cabría la hipótesis según la cual el contacto permanente con niños favorecería la manifestación paidofílica.
Próxima entrega: Enfermedades de Transmisión Sexual

VENTAJAS DEL PLANEAMIENTO

Encarar acciones integradas, con racionalidad y metodología.
Coordinar y armonizar la totalidad de la gestión.
Ordenar y otorgar seguridad a los proyectos esenciales.
Integrar las distintas áreas de la organización.
Obtener mayor rendimiento de la labor de equipo.
Disminuir la cantidad de contramarchas por situaciones de crisis y cambiar de dirección cuando es necesario.
Mejor utilización del tiempo y aprovechamiento de los recursos.
Obtener mayor provecho en lo inmediato y desarrollar situaciones posteriores favorables.
ü Asegurar la supervivencia.

domingo, 3 de enero de 2010

XV


de mi libro ETOS




La palabra: un seductor misterio

en la variada rareza de mi vida.



Puedo ver la luna prolongando su sentido,

escuchar el canto de las Ninfas,

amantes de los bosques

que aumentan la fluidez de lo que siento.

Hay otros. Siempre.



Que nadie agote este instante;

hechizo de los astros

donde el verbo procrea,

el idioma desvanece certezas

y el lenguaje perpetua intenciones



Sitio virgen;

un estado salvaje,

este, de ver el cielo y creer salvarme

o pintar una rosa en el aire de julio

regalándome su aroma.



Siempre hay otros.



Que nadie mutile este momento

con un torpe repertorio de vacíos.

Estoy naciendo en estas letras,

dejen que ocurra el milagro,

el seductor misterio

de ser

yo.

Perversion


La perversión se define clásicamente como desviación del instinto sexual. Su estudio sistemático se ha propuesto una clasificación descriptiva, una nomenclatura de las perversiones. Encontramos que la perversión concierne al objeto sexual: la pareja sexual elegida puede ser un individuo del mismo sexo, muy joven o muy viejo y hasta un cadáver. El objeto sexual puede igualmente ser un animal, la ropa, zapatos y objetos del otro sexo, el perverso puede también ponerse estas vestimentas. La práctica sexual misma puede pervertirse: mostrar los órganos genitales, buscar el sufrimiento de la pareja, erotizar el propio sufrimiento, la participación de un tercero o de varios en el acto sexual, la multiplicación de estos actos, la mezcla de la orina y las heces en estos actos, etc. Sin olvidar que estas prácticas frecuentemente se asocian unas con otras.

Esta enumeración constituye en sí misma una interpretación implícita de la perversión, pues supone un orden natural del instinto sexual que sería definible en comparación con las prácticas de los animales o a través de investigaciones estadísticas. Toda desviación estaría entonces ligada a un substrato orgánico, a una degeneración constitucional que conviene distinguir de los otros estigmas morfológicos o morales y que probablemente se origina por transmisión o debido a una predisposición hereditaria.

Esta psiquiatrización de la perversión está viciada en su método, son médicos y abogados los que han hecho esta clasificación con el objeto de responder a los problemas médico-legales resultantes de los actos delictivos y criminales cometidos por los perversos.

La aparente objetividad de tales estudios está marcada por la presión judicial y social que pesa sobre el observador, toda descripción, por otro lado, contribuye a definir al perverso como distinto al observador (el médico, el juez, la gente honesta), es decir alienarlo, patologizarlo, satanizarlo. Pero no solamente la referencia a un instinto sano, propio de la mayoría de la gente, permanece indemostrable, sino que además es una observación común que toda vida sexual calificada de normal implica prácticas tomadas en mayor o menor grado de fantasmas y actos perversos. Una sexualidad que pretenda coincidir exclusivamente con el fin de la reproducción no puede ser sino producto de fuertes inhibiciones que llevan a desconocer lo que la pulsión sexual implica de ciego y desbordante. Desde esta perspectiva, la abstinencia y el celibato son perversiones.

Próxima nota: Paidofilia